31 Marzo 2026

La Tercera | Experta en seguridad de alimentos UNAB entrega consejos para elegir pescados y mariscos en Semana Santa

En una nota publicada el 31 de marzo de 2026, la docente de UNAB sede Concepción, Javiera Godoy, entregó una serie de recomendaciones para garantizar la salud al consumirlos.

Con la llegada de Semana Santa cada vez más cerca, hay un alimento en específico que toma protagonismo y se hace presente en una gran cantidad de hogares: el pescado y los mariscos.

El aumento de consumo de pescados en esta época no es nada novedoso ni fuera de lo común, ya que corresponde a una costumbre arraigada que se ha mantenido vigente por años: la tradición católica sostiene que no se come carne en esta semana como un reconocimiento del sacrificio realizado por Jesús al dar su cuerpo por la humanidad.

Sin embargo, el mal manejo al momento de comprar o cocinar carnes provenientes del mar podría significar un riesgo para la salud de las personas.

Semana Santa: consejos claves

La especialista en seguridad de alimentos de la Universidad Andrés Bello,Semana Santa pescado mariscos Javiera Godoy Herrera, entregó una serie de recomendaciones para reforzar los cuidados de estos productos y así disminuir el riesgo de sufrir de enfermedades o intoxicaciones alimentarias.

Los riesgos de intoxicación no comienzan en nuestras cocinas, sino que en los lugares donde obtenemos nuestros alimentos.

Desde un punto de vista de inocuidad alimentaria, es decir, garantía de que los alimentos no vayan a causar daño a las personas que los consumen.

La primera consideración debería ser comprar los pescados y mariscos en establecimientos autorizados para la venta de alimentos (que cumplan con las normas sanitarias y que tengan las condiciones necesarias para la correcta conservación de estos).

Seguridad en la compra

La normativa chilena establece que los alimentos deben ser comprados en recintos que aseguren condiciones higiénicas de manipulación, almacenamiento y comercialización. Comprar en el comercio informal es una exposición a comer productos que se encuentren contaminados.

Las carnes que provienen del mar son especialmente sensibles a deteriorarse y requieren de una estricta cadena de frío, que no se puede romper hasta el momento de ser cocinadas.

Si la cadena de frío se ve interrumpida, se favorece la reproducción de bacterias que contaminan el alimento.

Es importante tener en cuenta que estas alteraciones pueden no ser visibles, lo que significa que no porque la carne se “vea bien”, significa que sea apta para consumir sin correr riesgos.

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