La Tercera | Dos descubrimientos biomédicos que dejan a Chile en el centro del radar de la ciencia
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El Dr. Martín Montecino, director del Instituto de Ciencias Biomédicas de la U. Andrés Bello, revela los alcances de las dos destacadas investigaciones a cargo de la Dra. Brigitte Van Zundert y el Dr. Rodrigo Aguilar, las cuales fueron publicadas en dos importantes revistas científicas: Neuron y Nature, respectivamente.

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El Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad Andrés Bello se ha posicionado en los últimos meses como un referente mundial en su área con la publicación de dos importantes investigaciones a cargo de la Dra. Brigitte van Zundert y el Dr. Rodrigo Aguilar. Ambos estudios han recibido gran aceptación por parte la comunidad científica luego de obtener patentes nuevas y ser publicados en dos revistas científicas de alcance internacional: Neuron y Nature.

“Cuando ven que las investigaciones están patentadas aumenta el interés en participar en estudios, las farmacéuticas se interesan y pensamos que se abre un potencial importante para el país” señaló el Dr. Martín Montecino, director del ICB UNAB, quien comentó a La Tercera los alcances que han tenido estas investigaciones en el área de la biomedicina, gracias al apoyo de la Universidad Andrés Bello.

Redescubriendo la ELA

La investigación liderada por van Zundert, identificó luego de ocho años el factor tóxico que detona la Esclerosis Lateral Amiotrófica, enfermedad que afectó al famoso físico inglés Stephen Hawking y que aún no tiene cura. Montecino también es coautor de esa investigación y cuenta que Brigitte partió hace ocho años buscando nuevos elementos que contribuyeran a la muerte de motoneuronas, que es un tipo de neuronas que inervan nuestros músculos y que se deterioran y mueren con la enfermedad ELA.

Buscando nuevos elementos, el laboratorio liderado por Brigitte descubrió que las motoneuronas se mueren porque las otras células que están en el sistema nervioso, que tienen que entregarle nutrición para que vivan y puedan inervar los músculos y hacernos respirar, dejan de cumplir esa función” explicó el académico, “lo que ella planteó, en una hipótesis muy original que venía de unos estudios que había desarrollado en Estados Unidos, es que estas células, que se llaman astrocitos, se desregulan y empiezan a producir elementos tóxicos para la motoneurona”.

Innovación para la industria farmacéutica

La otra investigación que tiene al instituto de la Universidad Andrés Bello hoy en las primeras planas de la ciencia mundial es la publicación del doctor Rodrigo Aguilar, quien lideró una investigación sobre el rol de las moléculas ARN largos no codificantes, que hace poco fue publicada en la revista Nature.

“Su investigación se concentró en un tipo de moléculas que han sido mucho menos estudiadas, que son estos ARN no codificantes largos. Estas moléculas existen en el núcleo de las células y realizan distintas funciones y recién se está determinando la especificidad con que las cumplen. Lo importante es que la investigación identificó que ciertas funciones que tienen estas moléculas pueden servir tanto para diagnóstico como para blanco terapéutico. Es decir, que pueden funcionar, por ejemplo, junto con proteínas como enzimas dentro del núcleo, permitiendo que esa participación de estos ARN sirva de base para la creación de una nueva línea de drogas y estrategias terapéuticas que se pueden diseñar sobre el principio de interferir o potenciar las funciones de estos ARN dentro de la célula” explicó Montecino acerca del estudio liderado por Aguilar.

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