La Tercera | Diez años después de los sellos “alto en”: los logros y las deudas de la Ley de Etiquetado
Claudia Rojas, académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, analizó el funcionamiento de la Ley de Etiquetados luego de 10 años de su implementación.
En una nota publicada el 8 de julio por La Tercera, la académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, Claudia Rojas, analizó la situación nutricional en Chile luego de 10 años de la implementación de la Ley de Etiquetados.
La puesta en marcha de la Ley de Etiquetados obligó a la industria alimentaria nacional a adicionar en sus envases los hoy famosos sellos negros de advertencia “ALTO EN”, que permiten, con sólo un vistazo identificar aquellos productos que son menos saludables.
Sin embargo, el impacto de los sellos no necesariamente se ha traducido en una solución definitiva para el problema central. Con altos niveles de sedentarismo, sobrepeso y obesidad, particularmente entre niños y adolescentes, el balance obliga a mirar diferentes realidades.
La normativa tuvo buenas intenciones y logró avances importantes, aunque insuficientes.
La especialista plantea que, si bien se ha logrado reducir el uso de azúcar y sodio en muchos alimentos, hay varias formulaciones que reemplazaron el azúcar por edulcorantes no calóricos, lo que aumentó la exposición de niños y adolescentes a estos aditivos de forma frecuente y prolongada.
Rojas añadió que «el consumo de edulcorantes no calóricos subió de 37% a 43% en la población, en sentido contrario a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que apunta a reducir gradualmente el gusto por lo dulce».
Ahora, el debate está puesto ante los productos reformulados. Frente al aumento en el uso de edulcorantes y otros aditivos, la académica sostiene que esta situación plantea nuevos desafíos sanitarios, especialmente en niños y adolescentes, al mantener la preferencia por sabores intensamente dulces pese a la reducción del azúcar.
La académica propone incorporar un nuevo rótulo para identificar los alimentos ultraprocesados, tal como se discute actualmente en el Congreso. “Podría ser una medida útil para entregar más información, pero ya hay evidencia de que la información sola no es suficiente”, sentenció Rojas.
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