18 Agosto 2026

La Segunda | Opinión de Nicolás Garrido: El mercado del conocimiento que nunca construimos

En una columna de opinión publicada por La Segunda, el director del Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB) plantea que durante años, el debate económico en Chile se ha concentrado en cómo generar más conocimiento. Sin embargo, señala que también importa que existan empresas capaces de demandarlo e incorporarlo.

Nicolás Garrido

¿Por qué Chile innova tan poco? Durante años la respuesta ha sido casi automática: faltan recursos para investigación, más doctores, mejores universidades o mayores incentivos para el desarrollo tecnológico. Todo ello importa. Pero quizás hemos estado mirando el problema desde el lado equivocado.

La innovación no depende solo de quienes generan conocimiento, sino también de quienes lo demandan. Existe un verdadero mercado del conocimiento. Su oferta la conforman universidades, centros tecnológicos, startups e investigadores. Su demanda, en cambio, proviene de empresas que compran tecnología, desarrollan nuevos productos, incorporan inteligencia artificial, contratan investigación y desafían permanentemente la frontera del conocimiento.

El problema es que ese mercado parece demasiado pequeño.

Chile posee sectores de clase mundial como la minería, el forestal, la energía, el salmón, el retail o la banca. Sin embargo, fuera de estos ecosistemas son pocas las empresas que alcanzan la escala necesaria para demandar innovación de manera sistemática. Cuando las firmas no crecen, tampoco invierten en I+D, ni desarrollan capacidades tecnológicas permanentes.

Esta puede ser una consecuencia de un problema más profundo: la mala asignación de recursos. Si las empresas más productivas encuentran obstáculos para escalar, la economía pierde productividad y, al mismo tiempo, reduce el tamaño de su mercado del conocimiento. Menos empresas grandes significan menos compradores de innovación.

Quizás el desafío de Chile no sea solo producir más conocimiento, sino construir una economía capaz de demandarlo. La productividad no aumentará únicamente financiando más innovación. También requiere que existan muchas más empresas con la ambición, la escala y los incentivos para convertir ese conocimiento en crecimiento.

Puedes revisar la publicación en La Segunda aquí.