25 Febrero 2026

La Segunda | Columna de opinión de Olga Barbosa: Hablemos de crecimiento y biodiversidad

"Ampliar el concepto de “materialidad” más allá de lo estrictamente financiero es necesario, pero mientras la biodiversidad continúe siendo un costo o una concesión frente al negocio, la transformación será limitada", afirma la investigadora de la UNAB.

La directora del Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Olga Barbosa, ha escrito una columna para el diario La Segunda en la que explica la relación entre desarrollo económico y biodiversidad.

Olga Barbosa

La profesora Barbosa abre el texto advirtiendo que cuando hablamos de negocios y naturaleza, se piensa más en los impactos negativos de las empresas sobre la biodiversidad que en cuánto dependen de ella para su funcionamiento. «La naturaleza queda relegada como ‘el problema’ del crecimiento económico, cuando en realidad es una de sus bases estructurales», afirma.

Barbosa sostiene que las empresas dependen de la biodiversidad a lo largo de toda su cadena de valor. Como ejemplo, recuerda que «la hidroelectricidad requiere ríos y cuencas saludables», y que «las aseguradoras calculan riesgos según cómo los ecosistemas regulan el agua».

Ahora bien, advierte que para las empresas no es suficiente comprender el impacto y la dependencia que tienen con la naturaleza.

«El problema es sistémico. En 2023, los flujos financieros con impactos negativos directos sobre la biodiversidad alcanzaron 7,3 billones de dólares, mientras solo 220 mil millones se destinaron a conservación y restauración, según el primer Informe Global de IPBES sobre Negocios y Biodiversidad. Esto muestra que lo rentable muchas veces se construye a costa del bienestar ambiental y social de largo plazo. Las decisiones siguen dominadas por presiones financieras inmediatas, lo que dificulta abordar riesgos sistémicos y oportunidades estratégicas de mayor horizonte», escribe.

Por ello, afirma que ampliar el concepto de “materialidad” más allá de lo estrictamente financiero es necesario, pero mientras la biodiversidad continúe siendo un costo o una concesión frente al negocio, la transformación será limitada.

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