La Segunda | Columna de opinión de Benjamín Villena: Contratar también es invertir

Robert Hall recibió el Nobel de Economía 2026 por su teoría del consumo, pero buena parte de su investigación de las últimas dos décadas responde otra pregunta: ¿por qué el desempleo sube tan rápido en las crisis y baja tan lento después? Con una desocupación de 9,6% en el trimestre junio-agosto, sus respuestas merecen atención en Chile.
En 2005, tras revisar medio siglo de datos de Estados Unidos, Hall mostró que la frecuencia con que los ocupados pierden su trabajo varía poco entre auges y recesiones. Lo que cae con fuerza es la probabilidad de que un desocupado sea contratado. El desempleo sería, ante todo, un problema de creación de puestos, tal como lo muestran las cifras en Chile de 2026.
Su explicación, publicada en 2017, considera a cada trabajador nuevo como un activo de la empresa. Esta gasta primero en buscarlo, seleccionarlo y capacitarlo (solo la capacitación cuesta entre 50% y 200% del salario mensual, en Europa y EE.UU.) y recupera ese gasto gradualmente, mientras dure la relación laboral. Como en todo proyecto, el cálculo depende del futuro: cuando el panorama se vuelve incierto y los inversionistas exigen retornos más altos, el valor presente de esa relación disminuye y se abren menos vacantes. Por eso empleo e inversión suelen caer juntos.
Los datos chilenos son compatibles con esta descripción. Según el Reporte de Dinámica y Transiciones Laborales que elaboro con datos del INE, mientras la probabilidad semanal de que un ocupado formal quede desocupado permaneció en 0,3% en el último año, el paso del desempleo a un trabajo se hizo menos frecuente, especialmente en los empleos informales. A la vez, el Banco Central informa una caída de la confianza empresarial, proyectos postergados, tasas de interés internacionales de largo plazo muy altas y una inversión que caería 0,3% este año.
Aun en una economía muy flexible como EE.UU., los plazos de recuperación son largos. Hall y Kudlyak muestran que desde 1948, tras las recesiones, el desempleo se redujo cada año en torno a una décima parte de su nivel. A ese ritmo, la desocupación chilena cedería menos de un punto porcentual por año.
Si contratar es invertir, las políticas de empleo deben evaluarse como incentivos a la inversión. Un subsidio a la contratación modifica la decisión solo cuando el empleador lo conoce antes de contratar. La certeza sobre lo que costará terminar un contrato es relevante, no solo el monto, como subraya la propuesta de indemnización laboral a todo evento. El rol primordial de las políticas públicas está en dar incentivos correctos en el largo plazo.
Esta columna fue publicada en el diario La Segunda el jueves 15 de octubre de 2026
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