La Segunda | Columna de Nicolás Garrido: ¿Política de IA para qué?
En una columna de opinión publicada por La Segunda, el director del Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB) plantea que una política de IA en Chile no debería enfocarse solo en gobernanza o regulación, sino también en cómo usar esta herramienta para capturar más valor económico en sectores donde el país ya tiene ventajas, como el litio.

Hay consenso en que la IA incrementa sustancialmente nuestra productividad. Nos complementa donde somos más débiles y, dentro de ciertos márgenes, tiende a reducir las brechas de capacidad entre quienes la adoptan. Esto libera algo valioso: la posibilidad de enfocarnos en los eslabones de mayor valor agregado de cada ecosistema productivo.
Para una economía pequeña y abierta como la chilena, esa lógica tiene una traducción concreta. Una política de IA es exitosa si nos permite capturar más valor allí donde la naturaleza ya nos dio ventajas. El caso evidente es el litio: hoy exportamos concentrado y compuestos básicos, mientras la química avanzada, los cátodos y las baterías —donde está el verdadero valor agregado— se producen en otros países.
No se trata de subordinar toda la política industrial a la IA, ni de reducir la IA a un instrumento productivo. El punto es más fino: si la IA efectivamente nivela capacidades técnicas, la ventaja competitiva se desplaza hacia las dotaciones, los ecosistemas y las decisiones estratégicas de cada país. Una política de IA bien diseñada debería ayudarnos a movernos por esa cadena de valor, no solo a gestionar sus riesgos.
Mientras la discusión global sobre política de IA se concentra casi exclusivamente en gobernanza —sesgos, privacidad, regulación de modelos—, ¿no debería Chile pensarla también como palanca para capturar el valor agregado que la geografía nos ofreció?
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