29 Julio 2026

La Segunda | Columna de Mauro Basaure: Ulises y la invariabilidad tributaria

No se trata de negar toda invariabilidad. Se trata de preguntar qué protege, por cuánto tiempo y con qué posibilidad de revisión. La estabilidad es un bien. También lo es la capacidad de corregir decisiones cuando cambian las circunstancias.

La invariabilidad tributaria no solo busca dar estabilidad. Confiesa, además, que no confiamos en que la política pueda producirla.

La propuesta para grandes inversiones parece razonable. Quien compromete enormes recursos durante años necesita saber que las reglas no cambiarán cuando ya no pueda retirar fácilmente su inversión. La literatura científica muestra que, sin compromisos creíbles, el Estado puede prometer hoy y alterar mañana las condiciones que hicieron posible una decisión. La estabilidad protege, entonces, frente al oportunismo.

Pero ahí aparece lo que casi no se discute. Para tranquilizar a los inversionistas, la democracia debe presentarse a sí misma como una amenaza. El riesgo no proviene solo de una mala política futura, sino de la política misma: nuevas mayorías, otras prioridades, cambios sociales o crisis que lleven a revisar impuestos y condiciones. La invariabilidad responde a esa desconfianza atando de antemano a quienes gobernarán después.

Las democracias siempre se autolimitan. Las constituciones, los contratos y los organismos autónomos impiden que cada mayoría cambie todo. La literatura científica llama pre-compromiso a esa decisión de restringirse hoy para proteger bienes futuros. Ulises atado al mástil es la imagen clásica: conserva su libertad precisamente porque acepta no obedecer luego a las sirenas.

Pero Ulises se ata a sí mismo. En democracia, una mayoría también puede atar a quienes todavía no han votado. Ahí cambia el problema. Una garantía acotada y revisable puede proteger una confianza legítima. Una rigidez prolongada puede convertir el contrato de hoy en veto sobre la política de mañana.

Los impuestos no son una condición externa al autogobierno. Expresan cómo una comunidad distribuye cargas y financia sus fines. Sustraer durante décadas a ciertos actores de cambios posteriores no solo entrega seguridad jurídica: crea un ámbito en que la decisión privada de hoy adquiere prioridad sobre la decisión democrática de mañana.

La literatura científica sobre despolitización muestra esta operación con claridad. Cuando se teme que la política altere las reglas, se retiran decisiones del conflicto democrático para volverlas creíbles ante los mercados. Se obtiene estabilidad, pero al precio de declarar que la voluntad ciudadana debe ser contenida para no volverse peligrosa.

No se trata de negar toda invariabilidad. Se trata de preguntar qué protege, por cuánto tiempo y con qué posibilidad de revisión. La estabilidad es un bien. También lo es la capacidad de corregir decisiones cuando cambian las circunstancias.

El problema comienza cuando, para asegurar hoy la confianza de la economía, la democracia debe renunciar mañana a confiar en sí misma.

Columna de Mauro Basaure publicada en La Segunda.