La Segunda | Carta de Juan Pablo Catalán: la urgencia de reorganizar la escuela chilena
Postergar nuevamente esta decisión confirma lo advertido por organismos internacionales: las reformas fracasan cuando se privilegia la gestión por sobre el aprendizaje integral de los estudiantes (OCDE, 2022). La escuela no puede seguir esperando.
La decisión del Ministerio de Educación de postergar la implementación de una Educación Básica de seis años y una Educación Media de seis años vuelve a evidenciar un problema estructural del sistema escolar chileno: seguimos tomando decisiones desde la logística y la administración, y no desde el desarrollo real de niños, niñas y jóvenes.
La reorganización de los niveles educativos no responde a una moda curricular, sino a una necesidad pedagógica urgente. La evidencia es clara en señalar que las trayectorias de aprendizaje deben estructurarse considerando el desarrollo biopsicosocial de los estudiantes, integrando dimensiones cognitivas, sociales y emocionales (MINEDUC, 2023; UNESCO, 2021). Séptimo y octavo básico ya no dialogan con una educación pensada para la infancia temprana.

La Educación Básica de ocho años tuvo sentido histórico cuando el país necesitaba asegurar cobertura y escolaridad mínima, como ocurrió durante las reformas de los años sesenta. Hoy el desafío es otro: coherencia educativa en una sociedad compleja y diversa. Persistir en una estructura desalineada con el desarrollo humano es seguir llegando tarde.
Postergar nuevamente esta decisión confirma lo advertido por organismos internacionales: las reformas fracasan cuando se privilegia la gestión por sobre el aprendizaje integral de los estudiantes (OCDE, 2022). La escuela no puede seguir esperando.
Por Juan Pablo Catalán, académico e investigador de Educación de la Universidad Andrés Bello.
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