La propuesta de “Aprender en Movimiento” con base científica
La iniciativa busca que los 60 minutos diarios que establece la Ley 21.778 no sean solo más tiempo de movimiento, sino experiencias de aprendizaje que integran actividad física con desafíos cognitivos.
La promulgación de la Ley 21.778, conocida como la “Ley de los 60 minutos”, abre una oportunidad para transformar la manera en que aprenden niñas, niños y adolescentes en Chile. Aunque gran parte de la discusión pública se ha centrado en el aumento de la actividad física durante la jornada escolar, la normativa incorpora un elemento clave: la realización de juegos activos, deporte y actividades de activación física y cognitiva. Esta combinación entre movimiento y pensamiento es precisamente la que la evidencia científica identifica como una de las estrategias más efectivas para fortalecer el aprendizaje y el bienestar integral.
Actualmente Chile enfrenta altos niveles de inactividad física infantil, un aumento de los problemas de salud mental en niños y adolescentes y brechas de aprendizaje que se profundizaron tras la pandemia. Frente a este escenario, especialistas sostienen que la solución no pasa solo por promover más actividad física, sino por generar experiencias que integren movimiento y desarrollo cognitivo.

Investigaciones muestran que las actividades físicamente activas, cuando incorporan desafíos mentales y se relacionan con los objetivos curriculares, fortalecen funciones ejecutivas esenciales para el aprendizaje, como la atención, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. Además, favorecen la motivación, la participación y la percepción de logro dentro del aula.
La implementación gradual de la ley comenzará en marzo de 2027 para estudiantes desde educación parvularia hasta cuarto básico y se extenderá a todos los niveles escolares en 2028.
Qué propone Aprender en Movimiento
Con el objetivo de acompañar a los establecimientos educacionales en este proceso, la Red Internacional de Actividad Física, Salud Mental y Cognición desarrolló la iniciativa Aprender en Movimiento, una propuesta respaldada por evidencia científica que busca transformar los 60 minutos diarios establecidos por la ley en experiencias de aprendizaje significativas.
Christian Campos, presidente de la Red Internacional de Actividad Física, Salud Mental y Cognición y decano de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello, explica la iniciativa.
El modelo plantea que no basta con ofrecer más oportunidades para moverse. La clave está en diseñar actividades donde el movimiento vaya acompañado de desafíos cognitivos que impulsen a los estudiantes a resolver problemas, tomar decisiones, anticipar situaciones, colaborar con otros y desarrollar soluciones creativas. De esta manera, la actividad física se convierte en una herramienta pedagógica capaz de potenciar aprendizajes y promover el desarrollo integral
La propuesta incorpora movimiento estructurado y seguro, actividades alineadas con el currículum escolar y una estrategia de formación y acompañamiento dirigida a equipos directivos, docentes y familias.
“La Ley de los 60 minutos es una oportunidad histórica, pero su verdadero impacto no dependerá de cuánto se muevan los estudiantes, sino de cómo se diseñe ese movimiento. Mover con propósito, en interacción con otros, exige planificación y acompañamiento. Como Red ponemos la evidencia científica al servicio de los colegios para que estos 60 minutos se conviertan en tiempo de aprendizaje real, bienestar y desarrollo integral”, afirma Campos.
La evidencia que respalda la propuesta
La iniciativa se sustenta en un creciente cuerpo de evidencia científica nacional e internacional que demuestra los beneficios de integrar actividad física y estimulación cognitiva en los procesos educativos.

La Dra. Falonn Contreras, investigadora integrante de la Red y académica de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación de la Universidad Andrés Bello, lidera el proyecto Fondecyt de Iniciación “Sport+EF”, una investigación pionera en Chile que analiza los efectos de intervenciones deportivas enriquecidas cognitivamente en estudiantes de tercero y cuarto básico.
Los resultados obtenidos muestran mejoras significativas en funciones ejecutivas como la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio, además de avances en comprensión lectora y habilidades matemáticas
También indica que moverse dentro del aula puede parecer simple, pero en un contexto de interacción con otros y donde todos deben ser incluidos, exige planificación interdisciplinaria y un gran sentido de responsabilidad. “Debemos desarrollar propuestas efectivas para acompañar a los equipos pedagógicos e impulsar mejoras reales en el aprendizaje”, señala Contreras.
Desde el ámbito internacional, la Dra. Spyridoula Vazou, referente mundial en movimiento y aprendizaje de Michigan State University e integrante de la Red, destaca que “las pausas activas con desafíos mentales, las actividades que integran contenidos académicos con movimiento y las clases de educación física basadas en tareas abiertas mejoran la atención, la memoria de trabajo, la autorregulación y el comportamiento dentro del aula”.
Una oportunidad concreta y financiable
La propuesta también destaca por su viabilidad. Las actividades planteadas son complementarias a la asignatura de Educación Física y pueden financiarse mediante los Planes de Mejoramiento Educativo (PME) y los recursos de la Subvención Escolar Preferencial (SEP), facilitando su implementación en distintos contextos escolares, y así invita el decano.
Se recomienda a sostenedores, directivos y autoridades educativas a sumarse a Aprender en Movimiento mediante alianzas, programas de formación docente y experiencias piloto que permitan implementar la Ley 21.778 con calidad y respaldo científico. La evidencia ya mostró el camino; ahora el desafío es transformar ese conocimiento en una experiencia cotidiana que fortalezca el aprendizaje, la salud mental y el desarrollo integral de las futuras generaciones
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