La Prensa de Curicó | Publicidad: de vender productos a construir sentido
En el marco del Día Mundial de la Publicidad, Yusef Hadi Manríquez, director de Publicidad de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, explicó varios conceptos relacionados a esta actividad.
Durante décadas, la publicidad fue observada y muchas veces reducida a una sola función, la de vender productos, servicios o ideas.
Sin embargo, el paso del tiempo, los cambios sociales y culturales, y la transformación profunda de las audiencias han obligado a la industria a mirarse al espejo y replantearse su rol en la sociedad.
Es por ello que, en el contexto del Día de la Publicidad, vale la pena detenerse a reflexionar sobre cuánto ha cambiado esta disciplina y por qué su relevancia es, paradójicamente, más importante que nunca.
El rol de la Publicidad
La publicidad ya no conversa con audiencias pasivas. Habla con personas
informadas, críticas, conscientes de su entorno social, ambiental y político. Personas que exigen coherencia, transparencia y propósito.
En este nuevo escenario, las marcas dejaron de ser solo emisoras de mensajes aspiracionales para transformarse en actores sociales con responsabilidades reales.
En las últimas décadas, hemos sido testigos de un giro profundo en los temas que la publicidad aborda.
Diversidad, equidad de género, inclusión, sostenibilidad, salud mental y justicia social dejaron de ser asuntos periféricos para convertirse en ejes centrales de la comunicación contemporánea.
Ya no basta con “decir”, hoy es indispensable actuar y comunicar con sentido.
«No es neutral»
La publicidad, bien entendida, tiene hoy la capacidad de amplificar políticas sociales, visibilizar problemáticas urgentes, educar, generar conversación y, en muchos casos, acelerar cambios culturales.
Cuando una marca decide comprometerse con la sostenibilidad, no solo redefine su negocio, también influye en hábitos de consumo, en decisiones cotidianas y en la manera en que las personas se relacionan con su entorno.
En este contexto, la comunicación empresarial se convirtió en un acto ético. Cada mensaje comunica valores, toma postura y construye (o destruye) confianza.
La publicidad no es neutral, y asumir esa realidad es uno de los aprendizajes más relevantes de nuestro tiempo.
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