08 Abril 2026

La Estrella de Valparaíso | Carta al director: Ley de convivencia escolar

Carmen Gloria Garrido, académica de la Facultad de Educación y Humanidades de la U. Andrés Bello, analizó la ley de Convivencia Escolar.

En una carta publicada el 8 de abril por La Estrella de Valparaíso, la académica de la Facultad de Educación y Humanidades de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Carmen Gloria Garrido, abordó la promulgación de la Ley de Convivencia Escolar.

La experta señaló que «la reciente promulgación de la Ley de Convivencia Escolar, orientada a garantizar el buen trato y el bienestar en las comunidades educativas, constituye un avance relevante en el reconocimiento institucional de la violencia como problema público».

«Sin embargo, su lectura exige una problematización más profunda respecto de las condiciones que producen y reproducen dichas violencias al interior de la escuela», advirtió Garrido.

La académica explicó que «la incorporación de medidas como pórticos detectores de metales, aun cuando sujetas a acuerdos comunitarios, instala un giro significativo: el desplazamiento desde una comprensión pedagógica de la convivencia hacia una lógica de vigilancia y control».

Este énfasis, si bien comprensible en contextos de alta conflictividad, corre el riesgo de inscribir la experiencia escolar en una matriz de regulación externa que debilita su carácter formativo y relacional.

Para Garrido, «en este punto, la pedagogía del cuidado no aparece como un complemento, sino como un principio estructurante. No se trata solo de intervenir frente a la violencia, sino de interrogar la gramática relacional que organiza la vida escolar».

«Si esta gramática permanece inalterada, si la gestión escolar es escasa, sin una estructura de apoyo y manejo de la convivencia y continúa centrada en la eficacia, el control y la respuesta inmediata, ninguna ley, por robusta que sea, logrará erradicar la violencia», añadió la experta.

Finalmente, Garrido sentenció que «el desafío, entonces, no es únicamente normativo, sino profundamente pedagógico: reconfigurar la escuela como espacio de hospitalidad, donde la convivencia no sea un problema que contener, sino una experiencia a formar».

Puedes leer la carta completa en este enlace.