29 Mayo 2026

La Estrella de Concepción | Columna de opinión: Cáncer testicular, el autoexamen que nadie enseña

Sara Parada, directora de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, sede Santiago, advirtió por la poca información respecto al cáncer testicular.

En una columna publicada el 29 de mayo por La Estrella de Concepción, la directora de la carrera de Obstetricia de la U. Andrés Bello, Sara Parada alertó la falta de información respecto al cáncer testicular.

Mientras el autoexamen de mamas forma parte de campañas de salud, controles preventivos y conversaciones cotidianas desde hace décadas, el autoexamen testicular sigue siendo una práctica poco conocida. Muchas personas no saben cómo realizarlo, cuándo hacerlo o qué señales podrían alertar sobre un posible cáncer testicular.

Para la académica esta diferencia responde a una brecha histórica en la forma en que se ha construido la prevención en salud.

“El autoexamen de mamas no se instaló de manera espontánea. Hubo años de educación sanitaria, campañas públicas y presencia constante en medios y espacios comunitarios. Esa cultura preventiva todavía no existe en torno al cáncer testicular”, explica Parada.

El cáncer testicular afecta principalmente a personas jóvenes y detectado de forma precoz, suele tener altas probabilidades de tratamiento exitoso. Sin embargo, la conversación pública sobre este tipo de cáncer continúa siendo limitada y muchas veces está marcada por vergüenza, desconocimiento o silencio.

Según Parada, el autoexamen es simple y puede realizarse una vez al mes, idealmente después de una ducha tibia, cuando la piel del escroto está más relajada. La recomendación es palpar suavemente cada testículo para detectar cambios como nódulos, endurecimiento, aumento de volumen, dolor persistente o sensación de peso inusual.

No requiere equipamiento ni conocimientos especializados. Requiere, sobre todo, que alguien lo enseñe.

La experta explicó que «este vacío no es un hecho aislado. Es parte de un problema más amplio: la salud sexual masculina ha sido históricamente reducida al rendimiento, fertilidad o las infecciones de transmisión sexual».

«Muchos hombres jóvenes no cuentan con un espacio preventivo equivalente al control ginecológico. A eso se suma una dimensión cultural difícil de ignorar: Desde pequeños, a muchos se les enseña a ignorar los síntomas», añadió Parada.

Puedes leer la columna completa en este enlace.