26 Enero 2026

La Estrella Concepción | La reconstrucción interior de las personas

La académica de Psicología UNAB Concepción, María José Millán, analizó los efectos psicológicos de los incendios forestales en las personas, afirmando que no todos reaccionan igual frente a la catástrofe.

Frente a una catástrofe de la magnitud que enfrenta hoy la zona centro-sur del país, con los incendios forestales y estructurales que han afectado a miles de personas, es habitual preguntarse si todos quienes viven esta experiencia desarrollarán un trastorno psicológico. La respuesta es no.

Aunque se estima que entre un 5% y un 15% de las personas expuestas podría desarrollar Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), la gran mayoría experimentará reacciones intensas de miedo, angustia, irritabilidad, confusión o desorganización emocional.

Y es fundamental decir con claridad que estas respuestas no son patológicas; son humanas.

El trauma no depende únicamente de la magnitud del incendio, sino de cómo se vivió.

Influyen la vulnerabilidad previa, la pérdida de seres queridos o del hogar, la sensación de amenaza vital y, especialmente, el haber enfrentado la experiencia en soledad o sin redes de apoyo.

La reacción de las personas

No todos reaccionan igual ante el mismo evento, porque no todos cuentan con los mismos recursos internos ni externos para afrontarlo.

Pero la respuesta emocional no está restringida únicamente a quienes están en el territorio afectado, sino que puede ser más extensa.

Vivimos también un trauma mediático. La exposición constante a imágenes sin filtro, videos en tiempo real y relatos de desesperación a través de redes sociales y televisión puede generar ansiedad, angustia e incluso síntomas de estrés agudo en personas que se encuentran a cientos de kilómetros del fuego.

La hiperconexión nos transforma en testigos permanentes del horror, y nuestro sistema nervioso no siempre distingue entre una amenaza real y una amenaza digital.

Regular el consumo de noticias no es indiferencia ni falta de empatía; es una medida básica de higiene mental para evitar el agotamiento emocional, el pánico colectivo y la sensación de desborde.

Empatía

Se debe prestar atención a las huellas de este impacto, debido a que el trauma no siempre se expresa con palabras.

A nivel del cuerpo y la mente se expresa a través de pesadillas, hipervigilancia, sobresaltos, recuerdos intrusivos.

En la vida cotidiana se producen alteraciones del sueño y del apetito, dificultad para concentrarse, sensación persistente de inseguridad.

Y desde la emoción se experimenta culpa (especialmente en quienes observan el desastre desde lejos), desesperanza o un “embotamiento” emocional, como si nada se sintiera del todo.

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