Kinesiología UNAB Concepción realiza intervención para fortalecer la salud mental y física en mujeres que padecieron cáncer de mama
La iniciativa realizada por docentes y estudiantes de la carrera, contó con la presencia de la académica e investigadora Rocío Zúñiga, que incorpora sesiones presenciales de actividad física terapéutica a un proyecto de salud digital, buscando potenciar la adherencia, la participación activa y el compromiso de las pacientes.
El complemento de estrategias digitales en salud y mejorar la experiencia de las
participantes, el proyecto de investigación encabezado por la académica de Enfermería UNAB, Rocío Zúñiga, sumó una sesión presencial de actividad física terapéutica dirigida a mujeres con diagnóstico de cáncer de mama, realizada por docentes y estudiantes de la carrera de Kinesiología UNAB.
La iniciativa reforzó el vínculo con las participantes, fomentó la continuidad en el programa y promovió hábitos de autocuidado a través de un modelo híbrido de atención e intervención. La actividad complementó la intervención basada en mindfulness y actividad física, diseñada para evaluar su efecto en la calidad de vida relacionada con la salud y la autoeficacia general.
La carrera de Kinesiología, a través de su programa de Vinculación con el Medio “Mírame”, aportó desde su disciplina al acompañamiento terapéutico de las participantes y a la generación de estrategias de apoyo centradas en el bienestar integral.
Cáncer de mama: investigar para sanar
La directora de la carrera de Kinesiología UNAB Concepción, Claudia Marchant, explicó que “la actividad buscó que estas pacientes que han tenido esta condición de salud se reintegren a través de una intervención de ejercicio físico para que mejoren su salud mental y también sus niveles físicos y cardiológicos, que se ven tan dañados en el momento de recibir quimioterapia”.
Agregó que en este tema se están relacionando con el ICER UNAB de la carrera, “en el tema cardiovascular y ejercicio con mujeres que han tenido cáncer mamario. Entonces se relaciona, aparte de la salud mental, con lo que estamos haciendo en investigación aquí en la sede”.
Por ello, sostuvo que están creando programas de postítulos o educación continua en esta misma área unida a la gerontología con la oncología.
Mejor calidad de vida
Rocío Zúñiga, docente de Enfermería UNAB, explicó que trabajan para que el ejercicio ayude a las mujeres con secuelas derivadas del cáncer de mama, como la movilidad de los brazos y la linfedema.
“Está demostrado que el ejercicio físico genera un aumento de la serotonina, de
la dopamina y que ayuda al estado de ánimo. Y, por otra parte, el mindfulness también ayuda un poco a concentrarnos en el presente y disminuir muchas veces estos pensamientos ansiosos”, dijo, añadiendo que esta investigación forma parte de su tesis doctoral.
“Ahora se inicia con una modalidad que va a ser híbrida, porque en primera instancia partimos con una sesión presencial y después ya pasa a ser el uso de la plataforma, de los videos que están cargados de actividad física y de mindfulness, y que son ocho semanas”, expresó.
Apoyo online
En la investigación participan mujeres que son sobrevivientes de cáncer de mamá, que deben estar en seguimiento para mujeres que están en tratamiento directamente, deben tener acceso a internet, un nivel básico de uso de celular y tener 30 y 65 años.
Queremos apuntar a la calidad de vida de forma más global.
«El mindfulness en su definición es como la atención plena y hay muchos estudios que hablan del cáncer puntualmente, donde se han hecho intervenciones similares, pero acá en Concepción por lo menos es algo muy innovador, en el hospital nunca lo habían hecho”, sostuvo Zúñiga.
Agregó que “queremos acompañar a estas mujeres que quizás no tienen muchos controles durante el año, porque sabemos que sí tiene un impacto en la calidad de vida, sobre todo porque cuentan con una plataforma para ellas. Yo semanalmente les estoy preguntando cómo están”.
Compañeras de ruta
Yamile Delgado es una de las participantes del proyecto y sobreviviente del cáncer de mama. “Nunca me imaginé, porque me hacía la mamografía todos los años. El 2022 salió todo bien y el 2023 y ahí me dicen que tengo un cáncer extremo. Entonces, todo lo hicimos rápido y no fue fácil”, explicó.
Ellas se comunican a través de un grupo de Whatsapp llamado “Compañeras de ruta” y desde Los Ángeles provino para participar de esta actividad. “Es muy bueno que hagan cosas para ayudarnos. Yo estoy muy agradecida de todo esto que hacen estos grupos porque, al menos yo, he recibido harta ayuda. En el grupo nos damos ánimos y nos ayudamos”, dijo.
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