11 Septiembre 2026

El Mercurio | Vinculan IA y redes al deterioro de aprendizajes

El director ejecutivo del instituto UNAB de Políticas Públicas y exministro de Educación, Raúl Figueroa, comentó los resultados de la Prueba Pisa 2025.

La inteligencia artificial (IA) ya forma parte de las herramientas que utilizan los escolares chilenos para sus tareas. Así lo muestran los resultados de la prueba Pisa 2025 (Programme for International Student Assessment), dados a conocer ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y que reflejaron un deterioro de los aprendizajes tanto en Chile como a nivel global, lo que en el caso nacional equivale a rendimientos de hace dos décadas.

La entidad indagó en el uso de chatbots, como ChatGPT, entre jóvenes de 15 años, revelando que en Chile el 51% de los alumnos declara utilizarlos para aprender por cuenta propia al menos una vez por semana, cinco puntos porcentuales por sobre el promedio de los países de la OCDE (46%).

Respecto de esta tecnología, el informe plantea que “si la IA se utiliza sin espíritu crítico, se corre el riesgo de ampliar las desigualdades existentes y crear nuevas divisiones en el aula. Hasta que no haya pruebas más sólidas de que la IA produce resultados positivos de forma sistemática, los profesores y los alumnos deberían usarla con precaución”.

Añade que “los gobiernos y las autoridades educativas tienen un papel fundamental que desempeñar. Se necesitan directrices claras sobre cuándo, dónde y cómo debe utilizarse la IA en las escuelas”.

No obstante, el uso de esta tecnología en Chile se extiende a distintas etapas del trabajo escolar, y sin contar aún con una regulación clara. Un 39% de los estudiantes chilenos señala recurrir a la IA para realizar una investigación preliminar sobre un tema nuevo, frente al 31% promedio de la OCDE; un 33% la emplea para resumir textos que debe leer (30% OCDE) y otro 33% para redactar borradores de trabajos escritos (29% OCDE). Solo el 6% asegura que nunca o casi nunca emplea chatbots para ninguna de las tareas consideradas por Pisa, menos de la mitad del 14% registrado en el conjunto de la OCDE.

Asimismo, los alumnos chilenos dicen utilizar dispositivos digitales durante 1,2 horas diarias en el colegio con fines de aprendizaje y otras 1,1 para actividades de ocio. A ello se suma que el 48% afirma que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de Ciencias, frente a un 28% en la OCDE.

 

 

El desafío de orientar sobre lo desconocido

La ministra de Educación, María Paz Arzola, dice a “El Mercurio” que “estamos elaborando orientaciones, hemos estado trabajando con el Ministerio de Ciencias, ya bien avanzados. El punto es que también hay que tener en cuenta que esta es una herramienta, la IA, que estamos recién conociendo; entonces, no hay mucha evidencia todavía que permita dar orientaciones con demasiada certeza. Son unas orientaciones que pueden ser muy preliminares, de cómo, quizás, hablar de IA y disponer de ella en los procesos pedagógicos, pero siempre con mucha cautela”.

Agrega que es clave “que los apoderados, que las familias, se hagan conscientes también de la necesidad de controlar mejor, regular mejor o disminuir el uso que los niños y los jóvenes les están dando a los celulares, a la IA y a los computadores”.

Respecto de los resultados de Pisa en términos generales, señala que “lo que hacen es ratificar un diagnóstico que ya teníamos desde que elaboramos el plan de gobierno y que es que nuestro sistema en una década no ha experimentado mejoras”.

Para Raúl Figueroa, extitular de la cartera, “es importante apuntar a las causas más profundas del deterioro que estamos viendo. A mi juicio, la pandemia es un factor, pero a estas alturas está lejos de ser el principal elemento que explica el deterioro”.

El director del Instituto de Políticas de la U. Andrés Bello indica que entre los elementos que inciden en los resultados está la “falta de disciplina, distracciones en el aula, mala utilización del tiempo en la sala de clases, transformaciones culturales y tecnológicas que son muy profundas. Toda la irrupción de las redes sociales y de la IA llevan a que se generó un fenómeno de rendición cognitiva que atenta contra el aprendizaje”.

“En la medida que las personas renuncian a analizar por su propia cuenta, los aprendizajes se deterioran y la inteligencia artificial, lamentablemente, nos lleva a cierta rendición cognitiva. Existe, además, el elemento que tiene que ver con un menor involucramiento de la familia en el proceso educativo de sus hijos”, remarca.

Carlos Henríquez, coordinador del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación de la Unesco, señala que “hay una disminución en el tiempo de instrucción en clase a propósito del ausentismo, de menor presencialidad (…). Hay evidencia de que la interrupción a propósito de la disciplina y de distracciones con el tema del teléfono son algo relevante para el tiempo instruccional y de aprendizaje”.

 

Más digitalización, menor conocimiento

Según Ernesto Treviño, director ejecutivo del Centro Interuniversitario de Liderazgo para la Transformación de los Territorios Educativos (Celited) de la UC, “el estudio de PISA muestra con claridad que a mayor uso de dispositivos digitales, menor es el aprendizaje (…). Chile está justo encima del promedio del uso de IA en el estudio Pisa y sus resultados en ciencias son menores, similares a los de Israel y Costa Rica. Sin embargo, en países como Suiza y Polonia se registran niveles similares de uso de IA y en ellos el rendimiento en ciencias es mayor. Mientras tanto, México, Perú y Argentina registran un uso de IA similar al de Chile, pero obtienen menores resultados”.

Javier González, director de Summa y presidente del Consejo de la Agencia de la Calidad de la Educación, plantea que “cuando se trata del uso intensivo e inadecuado de la IA, la evidencia muestra que hay un riesgo relevante debido, entre otros fenómenos, a la llamada delegación cognitiva, que ocurre cuando se utiliza el apoyo de la tecnología para ciertas tareas y análisis mentales, y no se realiza el esfuerzo cognitivo suficiente para desarrollar adecuadamente el aprendizaje”.

De acuerdo con Marianela Navarro, académica de la Escuela de Educación de la U. de los Andes, “cuando los estudiantes han tenido oportunidades en la escuela para aprender a evaluar críticamente la información que entrega la IA, tienden a mostrar mejores resultados. Esto sugiere que lo importante no es cuánto se usa la IA, sino cómo se usa y qué mediación existe detrás de ese uso”.

Publicado en El Mercurio, 09.09.2026.