El Mercurio | Dos puntos más de crecimiento bajarían el desempleo
Según un nuevo informe del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Chile podría haber tenido una tasa de desempleo del 6% en 2025 si hubiera mantenido el ritmo de crecimiento de 2015
El mercado laboral chileno ha experimentado un deterioro durante la última década que está estrechamente relacionado con la pérdida de dinamismo de la economía chilena en su conjunto.
La desocupación pasó de 6,6% a 9% entre 2015 y 2025. Hoy la tasa de desempleo se sitúa en un nivel superior: 9,5%.
¿Qué factores estarían detrás de esta trayectoria? Los especialistas advierten que son varios, pero existe consenso en que la pérdida del impulso de la actividad económica ha jugado un rol clave.
Junto con el mayor desempleo, en los últimos diez años el crecimiento anualizado del PIB per cápita cayó de 2,66% a 1,1% (ver gráfico). En el mismo período, el salario mínimo mensual aumentó 44,8%, desde US$ 724 a US$ 1.048,8 en términos de paridad de poder adquisitivo, mientras el PIB per cápita creció 10,9%, concluye un análisis del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (Unab).
Se advierte en el informe que este deterioro no estuvo acompañado de un desplazamiento significativo hacia la informalidad. Esta pasó de 27,5% a 26,4% (-1,1 puntos), mientras las horas anuales efectivas por ocupado disminuyeron 4%. A su vez, el índice de libertad laboral retrocedió 5,7 puntos, desde 67 a 61,3, y la productividad aumentó 13,7%, sin que ello se tradujera en una aceleración del crecimiento o en una mejora del empleo. Entre los hitos analizados no están los efectos de la pandemia del covid.
Mientras que Chile redujo su crecimiento anualizado del PIB per cápita desde 2,66% en el período 2006-2015 a 1,10% entre 2016 y 2025, el promedio de países comparables como Bulgaria, Croacia, Malasia, Rumania, Turquía y Uruguay aumentó desde 2,82% a 3,12%. Esta diferencia coincidió temporalmente con un deterioro relativo del desempleo local.
El estudio estima que si Chile hubiese seguido una trayectoria de crecimiento similar a la de los países comparables, su tasa de desempleo en 2025 se habría ubicado en torno a 6%, en lugar del 9% efectivo en diez años. Existiría una diferencia de aproximadamente 3 puntos porcentuales, equivalente a cerca de un tercio de la tasa de desocupación observada.
Dicho de otra manera: bajo los parámetros estimados, un crecimiento cercano a 2 puntos porcentuales adicionales por año llevaría la tasa de desempleo desde aproximadamente 9% a 6% —nivel previo a 2015— al cabo de diez años.
El modelo utilizado —que empleó datos del Banco Mundial— estimó que cada punto porcentual adicional de crecimiento anual promedio se asocia con una disminución de aproximadamente 1,36 puntos porcentuales en la variación de la desocupación.
Los otros factores
El análisis también identifica diez hitos económicos, regulatorios e institucionales que pueden haber incidido en el quiebre observado desde 2015, entre ellos la reforma tributaria de 2014, la reforma laboral de 2016, el aumento de la población en edad de trabajar asociado a la migración, el estallido, los procesos constituyentes, los retiros previsionales, el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada laboral a 40 horas y la reforma previsional de 2025. Según el informe, estos shocks fueron mayoritariamente negativos para el crecimiento y la creación de empleo, y que solo han sido compensados, en parte, por el aumento del precio del cobre y el litio, y la entrada en vigencia del CPTPP.

“La dinámica de este grupo de países similares muestra que podríamos haber seguido creciendo a buen ritmo. Encarecer la contratación y desincentivar la inversión nos terminó pasando la cuenta. Un mayor crecimiento nos hubiera entregado una mejor calidad de vida, más fondos para solventar el gasto público, y miles de empleos de calidad que hoy necesitamos desesperadamente. No podemos dar por descontado el crecimiento”, advirtió Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto Unab de Políticas Públicas.
Guillermo Riquelme, académico de posgrado de la Universidad Autónoma, comparte el diagnóstico de que el bajo crecimiento ha generado un impacto negativo en la demanda de todos los factores productivos y en particular en el factor trabajo.
“Si las empresas no tienen un mayor crecimiento en sus ventas, tampoco van a aumentar su producción y, por tanto, no van a requerir más trabajadores. Por eso, podríamos decir que el bajo crecimiento económico es quizás un factor más relevante en el mayor desempleo que incluso el aumento de los costos laborales”, alertó.
El especialista advierte que este escenario está incentivando a las empresas a utilizar más tecnología, automatización e inteligencia artificial. “Esto ya no es una amenaza, sino una realidad. La pérdida de empleos no calificados está teniendo cada vez mayor impacto y se estima que este tipo de empleos representa entre un 25% y un 30% del empleo nacional. Estamos hablando de cerca de 3 millones de personas que podrían seguir enfrentando un impacto negativo, ya sea para mantener su empleo o para conseguir uno nuevo, debido a su nivel de calificación”, dijo
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