Chile registra 668 mil ocupados menos que los que proyectaría la tendencia histórica del empleo
El estudio del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello estima que el empleo se encuentra un 6,7% por debajo de la trayectoria registrada entre 2013 y 2019. Enseñanza, Agricultura, y Alojamiento y servicios de comidas concentran más de la mitad de las brechas negativas sectoriales.
El mercado laboral chileno mantiene un rezago respecto de la tendencia que mostraba antes de octubre de 2019. Así lo revela el reciente informe “En búsqueda del empleo perdido: brechas de mercado laboral respecto de la tendencia histórica en Chile”, elaborado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello.
De acuerdo con el análisis, en el trimestre junio–agosto de 2026 había 9,27 millones de personas ocupadas en el país, mientras que la proyección de la tendencia histórica alcanzaba los 9,94 millones. Es decir, se encontró una brecha de 668.400 personas empeladas, equivalente a un 6,7% del nivel proyectado.
Para estimar estas diferencias, los investigadores utilizaron datos de la Encuesta Nacional de Empleo del INE, tanto para el empleo total como para cada sector económico. En base a ello, se estimó una tendencia lineal del empleo entre enero–marzo de 2013 y julio–septiembre de 2019, incorporando un efecto estacional que considera un nivel propio para cada mes de término del trimestre móvil. Luego, esa trayectoria se proyectó hasta junio–agosto de 2026 y se comparó con el empleo efectivamente observado en cada período.
Este nuevo reporte del IPP UNAB se da a conocer en un ambiente de bajo dinamismo laboral en el país. Según las últimas cifras del INE, la tasa de desocupación llegó al 9,6% en el trimestre junio–agosto de 2026, su nivel más alto desde marzo–mayo de 2021.
Dónde se concentran los mayores rezagos
El informe también analizó el rezago del empleo por actividad económica, evidenciando que éste no se distribuye de manera homogénea entre los sectores productivos. Las diferencias negativas suman 1.020.400 personas, mientras que los sectores que se encuentran por sobre la tendencia histórica presentan un saldo positivo de 328.800 ocupados. Al considerar también a quienes no tienen un sector de actividad identificado, la brecha neta llega a −668.400 personas.
Entre los sectores que presentan las mayores diferencias negativas destacan Enseñanza, con 181.000 ocupados menos respecto de su tendencia proyectada, correspondiente a un 17,7% del total; Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con 177.000, es decir, el 17,3%; y Alojamiento y servicios de comidas, con 175.200, equivalente al 17,2%. Estas tres actividades representan el 52,2% de las brechas negativas.
Al incorporar Comercio (10,7%), que registra una diferencia de 109.400 ocupados, estos cuatro sectores concentran casi el 63% del total de las brechas negativas. Construcción también muestra un rezago, con 106.800 ocupados menos respecto de su trayectoria proyectada, equivalente al 10,5% de las brechas negativas.
En contraste, Minería presenta una brecha positiva de 142.900 ocupados; Actividades financieras y de seguros, de 58.800; y Salud humana y asistencia social, de 32.300. Estas tres actividades concentran el 71,2% de las diferencias positivas, que compensan parcialmente los resultados negativos observados en otros sectores.
Identificar las causas
El estudio reconoce que, a pesar de que el empleo se recuperó de la caída registrada en 2020 y actualmente supera los niveles de 2019, continúa por debajo de la trayectoria de referencia. El documento advierte, además, que la brecha se redujo hasta 2024, pero que desde entonces ha tendido a ampliarse, reflejando un menor dinamismo respecto del patrón observado antes de octubre de 2019.
A su vez, los resultados muestran la importancia de considerar las diferencias entre sectores al momento de analizar el menor dinamismo del empleo. Si bien Construcción suele ser una actividad relevante en la discusión sobre el mercado laboral, el estudio del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello refleja que una parte importante de los rezagos en materia laboral se concentran en Enseñanza, Agricultura, Alojamiento y servicios de comidas, y Comercio.
Por ello, el informe plantea que las políticas destinadas a dinamizar el empleo deben considerar la heterogeneidad entre actividades económicas. Previo a definir instrumentos específicos, como subsidios u otras medidas de apoyo, resultaría necesario identificar las causas del rezago en cada sector y evaluar su capacidad para generar empleos adicionales.

José Vicente Figueroa, investigador del Instituto UNAB de Políticas Públicas a cargo del reporte, indica que “hoy tenemos 668 mil personas ocupadas menos que las que proyectaría la tendencia histórica del empleo previa a octubre de 2019. Pero esta realidad no se distribuye de manera uniforme: más de la mitad de los rezagos se concentran en Enseñanza, Agricultura y Alojamiento y servicios de comidas. La tarea ahora es comprender qué está ocurriendo en cada uno de estos sectores y determinar qué políticas pueden contribuir efectivamente a recuperar el dinamismo del mercado laboral en su conjunto”. En esa línea, el investigador agrega que “se sugiere que los recursos destinados a inversión en construcción, especialmente en obras públicas, se articulen con los rubros identificados como críticos, de manera de promover su actividad y contribuir a su recuperación”.
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