07 Abril 2026

Economía chilena: IPP UNAB detecta moderación y menor dinamismo en marzo

En el tercer mes del año, el Índice Económico IPP UNAB —indicador que reúne 24 variables de interés— alcanzó los 35 puntos, cayendo 4,2 puntos respecto de febrero. El último reporte del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello consignó un deterioro en dos de sus tres subíndices, con caídas relevantes en la Situación Macroeconómica (-8,7) y en la Situación de los Consumidores (-8,4), mientras que el subíndice de Expectativas se mantuvo estable (0,2).

El Barómetro de la Economía Chilena evidenció en marzo una moderación del proceso de recuperación observado en los meses previos, con una pérdida de dinamismo en los indicadores y una menor alineación entre sus componentes. Durante el mes se registraron 15 cambios de cuadrante, de los cuales nueve fueron desfavorables -desempleo, inflación, remuneraciones reales, IMACEC, dólar, creación de empleos, inversión extranjera directa, tasa de crédito de consumo e Índice de Avisos Laborales Internet-, tres favorables -confianza de los consumidores, exportaciones, saldo en cuenta corriente y depósitos a plazo- y tres neutrales, lo que refleja un cambio en la tendencia respecto de febrero y un desplazamiento hacia un escenario menos dinámico.

 

Resultados por subíndice

El retroceso del Índice Económico IPP UNAB responde a un comportamiento divergente entre sus componentes. El subíndice de Expectativas se mantuvo prácticamente sin variación, pasando de 60,3 a 60,5 puntos (0,2 puntos), conservando su posición en el cuadrante “bien y mejorando”. En contraste, el subíndice de Situación Macroeconómica cayó desde 16,7 a 8 puntos (-8,7 puntos), mientras que el de Situación de los Consumidores retrocedió desde 18,8 a 10,4 puntos (-8,4 puntos). Ambos cambiaron de cuadrante hacia “bien, pero empeorando”, reflejando un deterioro en las condiciones económicas respecto al mes anterior.

Subíndice de Expectativas

Este subíndice mostró estabilidad en marzo, con un leve aumento de 0,2 puntos, manteniéndose en la zona “bien y mejorando”. No obstante, su composición da cuenta de un menor dinamismo y cambios en su trayectoria.

En este subíndice se registraron cuatro cambios de cuadrante. El principal soporte positivo continúa siendo la incertidumbre económica, que cayó desde 117 a 103,6 puntos, consolidando su tendencia a la baja y manteniéndose en “bien y mejorando”. La confianza empresarial subió marginalmente desde 52,12 a 52,34 puntos, pero cambió su trayectoria desde “bien y mejorando” a “bien y sin cambios”, reflejando una estabilización del optimismo.

economía chilena IPP UNAB

Por su parte, el IPSA retrocedió a 10.505 puntos, reduciendo su crecimiento interanual desde 53,1% a 42,6%, manteniéndose en “bien, pero empeorando”, lo que refleja una moderación en su ritmo de expansión. En contraste, la confianza de los consumidores registró una mejora relevante, subiendo desde 49,4 a 50,3 puntos y pasando a “bien y mejorando”, constituyendo el principal cambio positivo dentro del subíndice.

Situación Macroeconómica

El subíndice de Situación Macroeconómica registró una caída significativa de 8,7 puntos, pasando desde 16,7 a 8 puntos y cambiando al cuadrante “bien, pero empeorando”.

En este subíndice se observaron cuatro cambios de cuadrante, con predominio de deterioros. El IMACEC pasó de un crecimiento de 1,7% a una caída de 0,1% interanual, transitando hacia una situación de “mal y empeorando”, lo que evidencia una pérdida de dinamismo en la actividad económica. A esto se suma el aumento del tipo de cambio, que subió desde 856 a 896 pesos por dólar, pasando también a “mal y empeorando”, reflejando mayores presiones externas. Por su parte, el precio del cobre se mantuvo estable en torno a 5,9 dólares por libra, sosteniéndose en niveles históricamente elevados.

Asimismo, la inversión extranjera directa se mantuvo en niveles bajos y cambió a una trayectoria negativa, pasando de “mal y sin cambios” hacia “mal y empeorando”, consolidando su debilidad. Como contraparte, las exportaciones mostraron un repunte relevante, acelerando su crecimiento interanual desde 1,5% a 11,2%, lo que les permitió pasar a “bien y mejorando” y constituirse como el principal factor positivo dentro del subíndice.

Situación de los Consumidores

El subíndice de Situación de los Consumidores retrocedió 8,4 puntos, desde 18,8 a 10,4, cambiando de cuadrante hacia “bien, pero empeorando”.

Este subíndice concentró la mayor cantidad de movimientos, con nueve cambios de cuadrante, evidenciando un deterioro más extendido en las condiciones de los hogares. El desempleo aumentó desde 8,0% a 8,3%, profundizando su deterioro, mientras que la creación de empleo volvió a terreno negativo, con una variación de -0,26% interanual, lo que impulsó su tránsito desde “bien y mejorando” hacia “mal y empeorando”. En la misma línea, el Índice de Avisos Laborales por Internet cayó desde 65,1 a 59,3 puntos, reflejando una menor demanda por trabajo.

Por otra parte, la inflación continuó disminuyendo, pasando de 2,8% a 2,4%, pero su cambio de trayectoria implicó un paso hacia una situación de menor mejora desde el cuadrante “bien y mejorando” hacia “bien, pero empeorando”. Las remuneraciones reales también mostraron una desaceleración, reduciendo su crecimiento desde 2,5% a 2,0%. A esto se suma el fuerte aumento de la tasa de crédito de consumo, que subió desde 18,6% a 24%, encareciendo significativamente el financiamiento para los hogares.

En contraste, algunos indicadores mostraron mayor estabilidad, como los deudores morosos, que bajaron levemente desde 4,02% a 3,99%, y la informalidad, que se mantuvo en 26,8%. Asimismo, los indicadores de liquidez evidenciaron una leve mejora en su trayectoria. La tasa de ocupación se mantuvo en «bien y mejorando», con el indicador avanzando desde 57,1% a 57,2% en el último trimestre móvil disponible.

Finalmente, el único cambio positivo dentro del subíndice corresponde al indicador saldo en cuenta corriente y depósitos a plazo, que transitó desde «mal y empeorando» hacia «mal y mejorando». Si bien el indicador se mantiene en zona negativa, el cambio de dirección es una señal favorable.

 

Conclusiones de marzo

El Barómetro de la Economía Chilena muestra en marzo una moderación relevante respecto del mes anterior, con un retroceso del índice general y una pérdida de dinamismo en dos de sus tres componentes. A diferencia de febrero, la evolución de los subíndices es menos favorable y evidencia una mayor divergencia, con expectativas que se mantienen positivas, pero con retrocesos en la situación macroeconómica y en las condiciones de los consumidores.

La estabilidad del subíndice de Expectativas continúa siendo el principal soporte del escenario económico, en un contexto de menor incertidumbre y niveles aún favorables de confianza. Sin embargo, el deterioro de la actividad, la depreciación del tipo de cambio y la debilidad del mercado laboral configuran un entorno más desafiante, a lo que se suma el aumento del costo del crédito, que afecta directamente a los hogares.

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Si bien la economía se mantiene en terreno positivo, los resultados de marzo evidencian una pérdida de impulso en el proceso de recuperación. Hacia adelante, la evolución de la actividad, el empleo y el entorno externo -especialmente las tensiones geopolíticas en Medio Oriente- será clave para determinar si esta moderación corresponde a un ajuste transitorio o a una fase más persistente de desaceleración.

En este contexto, el subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas, Gonzalo Valdés, afirma que los resultados de marzo muestran que “aunque la economía chilena inició el nuevo ciclo de gobierno en terreno positivo, los riesgos externos y en particular las tensiones geopolíticas, ya generan efectos sobre los precios de la bencina y la energía, y podrían introducir nuevas presiones inflacionarias en el mediano plazo. La depreciación del tipo de cambio y el contexto internacional configuran un entorno desafiante, en el que la conducción política será clave para sortear estas dificultades con éxito”.