Barómetro UNAB: economía mejora y desempleo sigue en alerta
El Índice Económico IPP UNAB aumentó 2,5 puntos en julio y regresó al cuadrante “bien y mejorando”, impulsado por una recuperación simultánea de sus tres subíndices. Sin embargo, el informe advierte que el desempleo alcanzó su nivel más alto desde la pandemia, mientras la inflación continúa sobre las proyecciones del Banco Central.
Tras dos meses consecutivos de retrocesos, la economía chilena mostró en julio sus primeras señales de recuperación. Así lo revela una nueva edición del Barómetro de la Economía Chilena, elaborado por el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello (IPP UNAB), cuyo Índice Económico aumentó desde 19,7 a 22,2 puntos, permitiendo que el indicador regresara al cuadrante más favorable del instrumento, “bien y mejorando”. La recuperación fue transversal y alcanzó por primera vez desde abril a los tres subíndices que componen el Barómetro: Expectativas, Situación Macroeconómica y Situación de los Consumidores.
A diferencia de los meses anteriores, la mejora no respondió a un cambio aislado, sino a una evolución más homogénea de la economía. El Barómetro UNAB registró once cambios de cuadrante, de los cuales cinco fueron positivos, cuatro negativos y dos neutros. Si bien la cantidad de variables ubicadas en terreno positivo se mantuvo igual que en junio, aumentó el número de indicadores que comenzaron a mejorar y disminuyó el de aquellos que continuaban deteriorándose, configurando una recuperación más amplia del panorama económico.

Resultados por subíndice
El repunte del Índice Económico IPP UNAB estuvo impulsado por una mejora simultánea de sus tres componentes. El Subíndice de Expectativas aumentó de 30,2 a 31,2 puntos (+1 punto); el de Situación Macroeconómica avanzó desde 5,7 a 10,3 puntos (+4,6 puntos); y el de Situación de los Consumidores pasó de 11,5 a 15,3 puntos (+3,8 puntos). Los tres retornaron al cuadrante “bien y mejorando”, marcando el primer avance conjunto desde abril.
Subíndice de Expectativas
El Subíndice de Expectativas registró su primera mejora en cuatro meses, impulsado por un cambio positivo y uno neutro. El movimiento favorable correspondió a una disminución del Índice de Incertidumbre Económica, que retrocedió desde 148,5 a 139,1 puntos y volvió al cuadrante “Bien y mejorando”. Esta evolución coincidió con la baja acumulada cercana a $200 por litro en los combustibles durante junio y julio, asociada al alivio parcial de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, aunque la incertidumbre permanece en niveles históricamente elevados.
El cambio neutro, por su parte, se observó en el IPSA, que transitó desde «bien y mejorando» hacia «bien y sin cambios” al pasar de 10.878,3 a 10.909,4 puntos, mientras que su variación interanual aumentó de 31,5% a 32,5%.
No obstante, el optimismo continúa siendo moderado. Tanto la confianza empresarial como la confianza de los consumidores permanecieron en terreno negativo, reflejando que, pese a algunas señales favorables provenientes del escenario internacional, hogares y empresas aún perciben un contexto económico complejo, especialmente debido al deterioro del mercado laboral.
Situación Macroeconómica
El Subíndice de Situación Macroeconómica también mostró una recuperación relevante al aumentar desde 5,7 a 10,3 puntos y consignó un cambio de cuadrante favorable. Este provino del IMACEC, cuya contracción se moderó desde -1,2% a -0,9%, favorecida por el buen desempeño de la minería y por un precio del cobre que continúa cercano a sus niveles más altos de los últimos años.
A ello se sumó un fuerte dinamismo de las exportaciones, cuyo valor aumentó desde US$9.540 millones a US$10.789 millones, junto con un incremento de la inversión extranjera directa, que alcanzó el equivalente al 4,63% del PIB. En contraste, el dólar continuó deteriorándose dentro del cuadrante negativo, lo que introduce una señal de cautela para los próximos meses.
Situación de los Consumidores
El Subíndice de Situación de los Consumidores aumentó desde 11,5 a 15,3 puntos y volvió al cuadrante “bien y mejorando”, registrando su primer avance desde abril y tras ocho cambios de cuadrante en su interior: tres positivos, cuatro negativos y uno neutro. El mayor impulso provino del crecimiento de las remuneraciones reales, que aumentaron desde 1,6% a 3,2%, junto con una disminución de la tasa promedio de crédito de consumo hasta 17,42%, su menor nivel en varios meses. También mejoró el Índice de Avisos Laborales por Internet al aumentar desde 67,4 a 70,7 puntos, reflejando un mayor dinamismo en la oferta de empleo.
En el plano negativo, la inflación retrocedió desde «bien y mejorando» hacia «bien, pero empeorando» dado que la variación interanual del IPC aumentó de 3,9% a 4,3%. En tanto, los saldos en cuenta corriente y depósitos a plazo mostraron una variación interanual que se deterioró desde -0,66% a -1,50%, reflejando una menor capacidad de ahorro de los hogares. Por su parte, la creación de empleos registró una variación interanual que pasó de -0,27% a -0,49%, mientras que la tasa de ocupación retrocedió desde 56,7% a 56,4%. Ambas variables transitaron hacia el peor cuadrante del Barómetro, «mal y empeorando».
Finalmente, el único cambio neutro correspondió a los deudores morosos, que se movieron hacia «bien y sin cambios»: el porcentaje de población morosa se redujo levemente desde 3,73% a 3,71%, continuando la mejora del período anterior.
Recuperación más amplia, pero aún frágil
El Barómetro de la Economía Chilena concluye que julio marca la primera recuperación transversal de la economía en varios meses, con avances simultáneos en expectativas, actividad macroeconómica y condiciones de los consumidores. No obstante, advierte que esta mejora todavía enfrenta importantes desafíos.
Por una parte, el alivio generado por la baja en los combustibles ha contribuido a reducir la incertidumbre económica, aunque todavía no logra contener completamente la inflación. Por otra, el mercado laboral continúa siendo el principal factor de debilidad de la economía, ya que la recuperación de la actividad aún no se traduce en una mayor generación de empleo. Además, el escenario internacional —particularmente la evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los precios de la energía— seguirá siendo determinante para consolidar esta tendencia durante los próximos meses.

“Julio muestra una recuperación más amplia que la observada en meses anteriores, con mejoras simultáneas en los tres subíndices del Barómetro. Sin embargo, el deterioro del mercado laboral y una inflación que continúa por sobre las proyecciones deseables evidencian que este proceso sigue siendo frágil y dependerá tanto de la evolución del contexto internacional como de la capacidad de reactivar el empleo durante los próximos meses”, señala Gonzalo Valdés, subdirector del Instituto UNAB de Políticas Públicas.
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