17 Agosto 2026

Investigadora UNAB participa en lanzamiento de herramienta que monitorea riesgos de crisis en las sociedades

La directora de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, Stéphanie Alenda, fue invitada a comentar los primeros resultados del Monitor de Riesgo y Resiliencia (MRR).

¿Es posible detectar las señales de una crisis antes de que esta se vuelva visible?

Esta interrogante fue la que precisamente se buscó dilucidar en la actividad en que participó la directora de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Stéphanie Alenda, instancia en la que se reflexionó sobre los primeros resultados que arrojó el Monitor de Riesgo y Resiliencia (MRR), una iniciativa desarrollada por la consultora Tironi y Datavoz.

Los primeros resultados de este proyecto muestran una sociedad significativamente más frágil de lo que podría sugerir la relativa estabilidad de sus indicadores institucionales. Por ejemplo, uno de cada dos chilenos se encuentra en una situación de alto riesgo y un 33,2% pertenece al grupo que el Monitor denomina “Desbordados”: personas que acumulan vulnerabilidades económicas, escasas capacidades para enfrentar emergencias y débiles redes de apoyo. Entre ellas, un 82,6% declara tener dificultades para cubrir sus gastos básicos y apenas un 15,4% confía en que el Estado responderá oportunamente frente a una emergencia.

¿Por qué importa todo esto? La respuesta es que en contextos de incertidumbre se requiere prestar atención a señales sociales y políticas capaces de alterar de manera rápida el entorno en el que operan las organizaciones. Y es en este punto en el que está iniciativa dialoga directamente con las investigaciones desarrolladas por la profesora Alenda en UNAB y como directora del El Núcleo Milenio sobre Crisis Políticas en América Latina.

El trabajo comparado muestra que la acumulación de malestar, desconfianza o incertidumbre no conduce mecánicamente a una crisis política.

Chile y Perú ofrecen un ejemplo particularmente ilustrativo. Ambos países presentan niveles importantes de incertidumbre y desconfianza institucional, pero sus trayectorias políticas son muy diferentes.

“Dos sociedades pueden presentar niveles semejantes de malestar y, sin embargo, tener desenlaces políticos completamente distintos. Para anticipar una crisis necesitamos comprender los mecanismos que transforman el riesgo y la incertidumbre en conflicto político abierto”, explica Alenda.

Es por ello por lo que el estudio comparado de las crisis permite avanzar hacia la pregunta siguiente: cuándo y por qué esas percepciones se traducen en movilización, conflicto o crisis política.

Estas preguntas estarán también en el centro del próximo Observatorio de Crisis Políticas de CRISPOL, actualmente en preparación. El Observatorio busca construir y mantener actualizado un archivo regional y sistemático de las crisis políticas ocurridas en América Latina desde el año 2000, establecer criterios conceptuales y metodológicos para identificarlas, delimitarlas y clasificarlas, y analizar comparativamente sus trayectorias,