Investigador UNAB es seleccionado como uno de los 12 científicos globales de EMBO
El investigador del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello y director del Núcleo Milenio PhytoLearning se integra a una de las redes científicas más importantes de Europa, potenciando la investigación nacional en resiliencia climática y biotecnología de frontera.
El Dr. José Miguel Álvarez, investigador del Centro de Biotecnología Vegetal (CBV) de la Universidad Andrés Bello y director del Núcleo Milenio PhytoLearning, ha sido distinguido como uno de los 12 científicos seleccionados a nivel mundial para integrarse al programa EMBO Global Investigator Network. Esta es una de las redes científicas más prestigiosas en el ámbito de las ciencias de la vida, perteneciente a la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO, por sus siglas en inglés).
Ser miembro de esta red es un reconocimiento a investigadores de liderazgo emergente que desarrollan ciencia de frontera fuera de Europa, con un fuerte potencial de impacto global y colaboración científica de alto nivel.
Para el Dr. Álvarez, la noticia representa tanto un reconocimiento como un nuevo desafío. Al respecto, señaló:
Me siento profundamente orgulloso de mi equipo de laboratorio, de la ciencia que estamos haciendo en la Universidad Andrés Bello y de cómo esta se conecta con los desafíos globales de la agricultura y el cambio climático. Este proyecto es un reconocimiento a ese esfuerzo colectivo y una tremenda oportunidad para seguir creciendo.
EMBO Global Investigator Network
El Dr. Álvarez es el único chileno en esta cohorte de la Red de Investigadores Globales de EMBO, cuyos demás miembros provienen de India, Nigeria, Singapur y Taiwán.
Durante los próximos cuatro años, los 12 investigadores y los integrantes de sus laboratorios podrán acceder a oportunidades de intercambio con científicos que forman parte de esta red dinámica de más de 800 investigadores.
El programa además entrega financiamiento para realizar visitas a otras instituciones, ya sea para planificar o continuar colaboraciones, realizar experimentos o aprender nuevas técnicas. Asimismo, contempla apoyo para participar en u organizar conferencias y recibir capacitación en liderazgo en investigación y habilidades de gestión. “El respaldo de EMBO no solo valida la calidad de nuestras investigaciones, sino que también nos conecta con una red de excelencia científica en Europa”, indica Álvarez.
“Esto es clave para fortalecer colaboraciones con laboratorios líderes en biotecnología vegetal, genómica y bioinformática. También permitirá a estudiantes y postdoctorantes de nuestro equipo acceder a oportunidades de formación avanzada y pasantías en centros internacionales de primer nivel”, agrega.
Investigación en biotecnología vegetal con impacto global
La incorporación de José Miguel Álvarez a EMBO permitirá fortalecer líneas de investigación clave que se desarrollan desde el CBV UNAB y el Núcleo Milenio PhytoLearning, particularmente aquellas orientadas a la resiliencia de cultivos frente a la sequía y el estrés ambiental.
Uno de los principales focos de su trabajo es el estudio de tomates silvestres que crecen en zonas desérticas del norte de Chile y Perú.
“Comparar tomates silvestres que crecen en condiciones áridas con el tomate cultivado nos permite identificar mecanismos genéticos y reguladores clave que explican la resiliencia frente a la sequía”, explicó el Dr. Álvarez.
Esto no solo contribuye al conocimiento científico, sino que también tiene un alto potencial para el desarrollo de cultivos más adaptados a escenarios de cambio climático.
Este enfoque tiene una relevancia directa para el país, considerando el impacto del cambio climático sobre la agricultura. “Estamos estudiando genes, elementos regulatorios y redes de transcripción que permiten a los tomates silvestres sobrevivir con muy poca agua, con el objetivo de identificar circuitos naturales que puedan adaptarse en variedades comerciales”, agregó.
Proyección internacional
El respaldo de EMBO llega en un momento clave para el trabajo de investigación que realiza el Dr. Álvarez. “Nos desafía a pensar más en redes internacionales, a escalar nuestras colaboraciones y a expandir nuestro impacto”, afirma.
Durante los cuatro años de duración del programa, el investigador espera consolidar una red de colaboración activa entre Europa y América Latina, además de fortalecer la formación de estudiantes y postdoctorantes.
“Queremos abrir espacios de formación interdisciplinaria para estudiantes de biología, bioinformática y ciencias de la computación, generando capacidades locales con una visión global. Al mismo tiempo, buscamos consolidar nuestras investigaciones en adaptaciones al estrés ambiental, elevándolas hacia un impacto científico de alcance internacional”, concluyó.
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