Investigación

El Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) decidió financiar el proyecto “Desarrollo de proteínas quiméricas como estrategia de vacuna para la prevención de la iniciación y recurrencia de las infecciones causadas por Clostridium difficile”, el cual pretende desarrollar una vacuna orientada a neutralizar las formas infectivas de esta bacteria.

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Clostridium difficile es una bacteria muy importante que forma parte de nuestra vida cotidiana. Se la encuentra en la flora intestinal de las personas y está presenta en el suelo, agua y en las heces animales. Sin embargo, cuando se multiplica sin control o cuando se disemina al interior de recintos hospitalarios, se transforma en un enorme problema de salud pública. En las últimas décadas se ha convertido en una de las causas más comunes de infección adquirida en hospitales.

El Dr. Daniel Paredes-Sabja, investigador del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y actual líder del Núcleo Milenio en la Biología de la Microbiota Intestinal, cuenta que “las personas se vuelven susceptibles a la infección de esta bacteria cuando se exponen a tratamientos prolongados de antibióticos, debido a que estos dañan la microbiota intestinal”. La infección provoca diarrea acuosa, náuseas, pérdida de apetito, dolor abdominal, fiebre, entre otras condiciones instestinales graves.

Desde hace seis años, el grupo de investigación liderado por el Dr. Paredes-Sabja se encuentra investigando los mecanismos de acción de esta bacteria y busca la mejor forma de neutralizarla. Y en ese contexto, en el mes de agosto, el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) decidió financiar el proyecto “Desarrollo de proteínas quiméricas como estrategia de vacuna para la prevención de la iniciación y recurrencia de las infecciones causadas por Clostridium difficile, el cual pretende desarrollar una vacuna orientada a neutralizar las formas infectivas de esta bacteria.

El proyecto tendrá una duración de dos años y los recursos entregados (cerca de 200 millones de pesos) servirán para realizar exámenes con reactivos y síntesis de proteínas.

El equipo de trabajo

Al día de hoy, el equipo del Dr. Paredes-Sabja se compone de dos estudiantes de post-doctorado, 12 estudiantes de doctorado y 6 estudiantes de magíster, que trabajan de forma coordinada en diversas líneas de investigación. Este equipo ha ganado amplia experiencia en los análisis genómicos para esclarecer la epidemiología genética del patógeno, y ha demostrado una gran productividad científica, con un total de 83 publicaciones ISI y un total de 4,2 millones de dólares en fondos concursables adjudicados.

Es acá donde cobra relevancia el aporte de Marjorie Pizarro-Guajardo, estudiante de doctorado especialmente productiva, con 12 publicaciones ISI (5 de ellas como primer autora). “Pizarro-Guajardo, quien consiguió su grado académico en noviembre de 2018, empleó técnicas de proteómica para determinar las proteínas inmunoreactivas en la espora de la Clostridium difficile, con lo cual se pudieron generar los resultados preliminares claves para conseguir la adjudicación de este proyecto”, cuenta el Dr. Paredes-Sabja.

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