23 Septiembre 2026

Investigación publicada en PNAS aborda el caso de Valdivia desde la ecología de la segregación

El estudio, co-liderado por Olga Barbosa, directora del CIS UNAB, analiza cómo procesos históricos, sociales y ecológicos han configurado las desigualdades territoriales de la capital de Los Ríos, donde las inundaciones afectan especialmente a los sectores de menores ingresos.

Las recientes inundaciones en Valdivia han vuelto a evidenciar una desigualdad que también se expresa en el territorio: los barrios de menores ingresos suelen estar entre los más expuestos a las crecidas. Una nueva investigación publicada en la revista PNAS analiza cómo la historia urbana y ecológica de la ciudad ha contribuido a configurar este escenario, a partir de tres momentos clave: la colonización, el terremoto de 1960 y las actuales luchas por la conservación de los humedales urbanos.

El estudio aborda este fenómeno desde el concepto de Ecología de la Segregación, una perspectiva que integra dimensiones sociales, económicas, históricas y ecológicas para comprender cómo se producen y mantienen las desigualdades urbanas. El trabajo fue desarrollado por un equipo interdisciplinario de investigadoras e investigadores de Chile y el extranjero, de las áreas de ecología, hidrología y antropología, junto con actores vinculados a servicios públicos y organizaciones de la sociedad civil.

La investigación fue co-liderada por Elizabeth M. Cook, del Cary Institute for Ecosystem Studies, y Olga Barbosa, directora del Centro de Investigación para la Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y directora alterna del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), junto a Jason Sauer, del Oregon Department of Energy, y Karin Weil, del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Una mirada desde la ecología de la segregación

La investigación explora cómo la desigualdad socioeconómica, el racismo estructural y la herencia colonial han incidido en la transformación del medioambiente urbano y, al mismo tiempo, cómo esos cambios ambientales afectan a las personas. Desde esta perspectiva, los actuales patrones de segregación son resultado de procesos complejos y multidimensionales.

ecología de la segregaciónEl trabajo también recoge investigaciones previas de Olga Barbosa, en las que se mapeó Valdivia y se modelaron las transformaciones de la ciudad antes y después del terremoto de 1960. Estos análisis permitieron identificar espacios que cumplen funciones de áreas verdes sin estar formalmente reconocidos como tales, y que proporcionan importantes servicios ecosistémicos.

Para Barbosa, este trabajo pone en valor el capital natural y social de forma simultánea, abordando la segregación en las ciudades, el punto de vista ecológico y la realidad de Latinoamérica.

Buscamos relevar la pregunta vinculada a la justicia medioambiental y socioeconómica. Lo que queríamos explicar en el fondo, es que la segregación que vemos hoy genera también una inequidad de acceso a la naturaleza y sus servicios ecosistémicos, y que es multifactorial, considerando fenómenos históricos, geológicos y políticos.

Tres momentos que explican la configuración de Valdivia

Valdivia presenta condiciones particulares para analizar esta relación entre territorio, sociedad y naturaleza. Ubicada en el hotspot de biodiversidad del bosque templado valdiviano y en la confluencia de ríos y extensos humedales, la ciudad se ha desarrollado en un territorio donde estos ecosistemas constituyen una barrera natural para la expansión urbana. Además, los bosques nativos de su entorno son relevantes para la provisión de agua potable.

ecología de la segregaciónEl primer momento analizado corresponde a la colonización europea, entre 1552 y 1820. A partir de planos históricos y otros antecedentes, el estudio reconstruye la configuración territorial de la ciudad y el proceso de ocupación que siguió a su refundación por los conquistadores españoles.

El trabajo plantea que el despojo territorial de comunidades mapuche y los procesos de desplazamiento contribuyeron a configurar una estructura territorial cuyos efectos persisten hasta la actualidad. Los registros históricos también describen las características ambientales de Valdivia, marcada por lagunas, humedales, ríos navegables y su cercanía al mar.

El segundo momento corresponde al terremoto de 1960, de magnitud 9,5. El hundimiento del terreno y las inundaciones transformaron drásticamente el paisaje, dando origen a una nueva red de humedales y modificando la configuración de los ríos. Posteriormente, el proceso de reconstrucción contribuyó a consolidar patrones de segregación que se profundizaron con las transformaciones políticas y económicas de las décadas siguientes. Según explica Olga Barbosa:

Lo que este invierno nos está mostrando en Valdivia no es un evento aislado, sino la misma lógica que describimos en el estudio: hay una presión sostenida en el modelo de urbanización que ocupó humedales durante décadas, y eventos puntuales, como estas lluvias récord, que actúan como el terremoto de 1960, haciendo visible y agravando una desigualdad que ya estaba instalada.

“Las zonas que más se inundan hoy suelen coincidir con los barrios de menores ingresos, que son justamente los que quedaron en las cotas más bajas tras la reconstrucción de los años 60”, agrega.

Humedales: biodiversidad y justicia ambiental

El tercer momento abordado por la investigación corresponde a las luchas actuales por la protección de los humedales. Durante las últimas décadas, comunidades locales, científicos y organizaciones sociales se han movilizado frente a la expansión urbana, contribuyendo, entre otros avances, a impulsar la Ley N°21.202 sobre protección de humedales urbanos.

ecología de la segregaciónEl estudio plantea que Valdivia comparte con otras ciudades latinoamericanas una distribución desigual de los bienes y recursos ambientales. Sin embargo, presenta una particularidad: muchos de los espacios que entregan servicios ecosistémicos no corresponden a áreas verdes formalmente reconocidas.

“En el caso de Valdivia los barrios más altos poseen áreas verdes formales, que corresponden a un muy bajo porcentaje del total de áreas verdes de la ciudad. Pero son las áreas verdes informales espontáneas, como los retazos de humedales, aquellas que poseen más biodiversidad y mayor cantidad de servicios ecosistémicos, y que justamente se ubican en barrios de menores ingresos”, explica la investigadora.

Esta distribución adquiere especial relevancia durante eventos extremos, debido al rol de los humedales en la regulación del agua.

“Las inundaciones de este invierno son un recordatorio urgente de por qué proteger los humedales urbanos no es solo un tema de biodiversidad, sino de justicia ambiental: son ellos los que amortiguan las crecidas y absorben el exceso de agua. Cuando los rellenamos o los dejamos fuera de la planificación, quitamos protección justamente a los barrios que ya tienen menos recursos para enfrentar una emergencia”, agrega.

Un enfoque para la planificación urbana

La experiencia de Valdivia también busca aportar a una discusión más amplia. De acuerdo con el estudio, muchas ciudades del Sur Global comparten procesos históricos, políticos, sociales y ecológicos que han contribuido a configurar patrones de segregación. En este contexto, los casos latinoamericanos pueden ampliar la investigación sobre Ecología de la Segregación, históricamente desarrollada en mayor medida en Estados Unidos.

ecología de la segregaciónLos autores plantean que el análisis de estos procesos puede contribuir al diseño de políticas de planificación urbana inclusiva, incorporando enfoques comunitarios y el reconocimiento de las perspectivas indígenas.

Si hiciéramos una buena planificación de la ciudad, uno podría absorber, contrarrestar y mitigar la injusticia socioeconómica. Al proteger y oficializar los espacios verdes informales, estarías entregando muchos servicios ecosistémicos a personas que tienen menores recursos. Esa es la base de la propuesta.

Así, el caso de Valdivia muestra cómo los desastres naturales, las decisiones políticas y los procesos históricos de desigualdad se relacionan con las características del entorno natural, pero también cómo la planificación urbana, la acción colectiva y el conocimiento interdisciplinario pueden contribuir a avanzar hacia una mayor equidad ambiental.

 

También te puede interesar “UNAB fue sede del seminario Más allá del terroir: biodiversidad como valor estratégico para el vino chileno”