Investigación de Kinesiología UNAB identifica factores clave asociados al riesgo de caída en personas mayores de Colina
El estudio liderado por el académico Leónidas Arias evaluó a un centenar de personas mayores de la comuna y permitió identificar variables físicas y funcionales asociadas al riesgo de caída, aportando evidencia para diseñar estrategias preventivas más personalizadas.
Con el propósito de generar conocimiento aplicado y contribuir al bienestar de las personas mayores, la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello presentó en la comuna de Colina los resultados de una investigación orientada a mejorar la evaluación del riesgo de caída en esta población, uno de los principales problemas de salud pública asociados al envejecimiento.
La actividad, denominada «Predicción del riesgo de caída en la persona mayor: La investigación al servicio de la comunidad», reunió a autoridades comunales, representantes del ámbito de la salud, organizaciones territoriales y personas mayores beneficiarias del Centro Diurno Integral para el Adulto Mayor (CDIAM) Mis Mejores Años de Colina.
El estudio fue desarrollado por el kinesiólogo Leónidas Eduardo Arias Poblete, académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello y director del Magíster en Terapia Manual Ortopédica, en el marco del trabajo conjunto que la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación mantiene desde hace más de dos años con el CDIAM de Colina.
Contenido del estudio
La investigación se realizó en la comuna debido al trabajo sostenido de Vinculación con el Medio que la Universidad Andrés Bello desarrolla junto a sus socios comunitarios, orientado a promover un envejecimiento activo, saludable y digno.
Aunque actualmente las personas mayores representan el 7,6% de la población comunal, cifra inferior al promedio nacional, la comuna enfrenta el desafío de prepararse tempranamente para el acelerado proceso de envejecimiento que vive el país.
Según los antecedentes expuestos durante la jornada, Chile ha experimentado un importante cambio demográfico durante las últimas décadas. Mientras en 1992 las personas de 65 años y más representaban el 6,6% de la población nacional, en 2024 esa cifra alcanzó el 14%, evidenciando un sostenido envejecimiento poblacional.
“En este contexto, la Universidad Andrés Bello busca aportar evidencia científica que permita anticiparse a las necesidades de las personas mayores, fortalecer la prevención, favorecer la autonomía y mejorar la calidad de vida mediante estrategias basadas en la investigación y la transferencia de conocimiento hacia la comunidad”, explica Leónidas Arias.
Personas evaluadas
Para desarrollar el estudio, el equipo investigador evaluó a 106 personas mayores de Colina, quienes fueron clasificadas en dos grupos: personas con riesgo de caída y personas sin riesgo de caída. Uno de los aspectos más innovadores del trabajo fue la evaluación integral realizada, ya que se analizaron más de 160 variables por participante, considerando dimensiones físicas, funcionales, antropométricas, clínicas y de autorreporte.
«Las caídas representan un problema complejo y multifactorial. Nuestro objetivo fue comprender de manera integral qué factores se asocian al riesgo de caída en las personas mayores, permitiéndonos avanzar hacia evaluaciones más individualizadas y estrategias preventivas más efectivas», explicó el académico.
Resultados y hallazgos
Entre los principales hallazgos, la investigación identificó una relación moderada entre una menor fuerza muscular en las extremidades inferiores y un mayor riesgo de caída. “El estudio evidenció que las personas clasificadas con riesgo demoraban más tiempo en realizar pruebas funcionales de marcha y desplazamiento, especialmente aquellas relacionadas con levantarse de una silla y caminar hacia un punto determinado”, indica el investigador.
Otro resultado relevante mostró que las personas que requerían un mayor rango de movimiento del tronco para ponerse de pie presentaban una mayor asociación con el riesgo de caída. Este comportamiento podría estar relacionado con disminución de la fuerza del cuádriceps y de la musculatura glútea, limitaciones en la movilidad del tobillo y alteraciones en las estrategias de control postural.
«Los resultados demuestran que el riesgo de caída no depende de un único factor. Existe una interacción entre fuerza muscular, movilidad, control postural y estrategias de movimiento, por lo que las intervenciones deben considerar las características individuales de cada persona mayor», señaló Arias.
Como parte del compromiso de la Universidad Andrés Bello con la Vinculación con el Medio, cada participante recibirá un informe individual con los principales resultados de su evaluación y recomendaciones kinesiológicas orientadas a mejorar la potencia muscular, la funcionalidad y disminuir el riesgo de caída.
La iniciativa también permitirá desarrollar una segunda etapa de trabajo articulada con el Magíster en Terapia Manual Ortopédica de la UNAB, con el propósito de profundizar nuevas líneas de investigación e implementar intervenciones específicas que contribuyan a mejorar los parámetros detectados en cada participante.
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