Historias que inspiran y dos décadas de formación inclusiva que abre puertas al empleo

La inclusión laboral de personas con discapacidad en Chile ha avanzado en los últimos años, pero persisten importantes brechas. En ese contexto, el Diploma en Habilidades Laborales de la Universidad Andrés Bello se posiciona como una experiencia pionera y concreta de formación e inserción, que hoy cumple 20 años impulsando oportunidades reales para jóvenes con discapacidad intelectual y del desarrollo.

Encuentro de Egresados del Diploma En Habilidades Laborales en Casona de Las Condes.
“El principal objetivo del Diploma en Habilidades Laborales de UNAB es la formación sociolaboral, a través de la entrega de herramientas académicas y sociales, junto con desarrollar competencias laborales específicas que faciliten su inserción en el mundo del trabajo y así participen activamente en la sociedad”, explica Nataly Huerta, directora del programa en la sede Viña del Mar.
Esta alternativa de formación está dirigida a personas mayores de 18 años con autonomía suficiente para desenvolverse en el entorno universitario. Y sus resultados son elocuentes: “Actualmente contamos con un total de 152 jóvenes que se han formado en el Programa y cerca de 100 de ellos están o han estado trabajando. De los egresados que se encuentran empleados, la mayoría tiene trayectorias laborales que superan los cuatro años, e incluso hay egresados que llevan entre 10 y 12 años en la misma empresa”, destaca Huerta. Solo en la sede Viña del Mar, la empleabilidad alcanza el 53%.
Un modelo que no solo forma, sino que acompaña. “Hemos tenido una muy buena acogida de empresas grandes, medianas y pequeñas que han decidido avanzar hacia la inclusión laboral. Mantenemos contacto permanente con ellas para orientar algunos procesos de nuestros egresados y del equipo que lo recibe, además de realizar seguimiento y sugerir ajustes cuando es necesario”, agrega.
Historias que inspiran
Detrás de las cifras hay historias de esfuerzo y superación. María Jesús Valenzuela, egresada del área de Educación de Párvulo, trabaja hace cuatro años en jardines infantiles de la Armada. “Aprendí a observar a los niños, a preparar material didáctico y a usar estrategias como canciones y cuentos interactivos para captar su atención. También desarrollé organización, trabajo en equipo y compromiso”, comenta.

El área de gastronomía concentra la atención de los estudiantes del Diploma en Habilidades Laborales.
Sin embargo, advierte que aún falta preparación en las organizaciones: “Muchas empresas no están capacitadas, no tienen paciencia, ni las condiciones adecuadas. Es clave que entiendan que todos tenemos derecho a trabajar y aportar”.
Desde el rubro gastronómico, Alejandro Orellana destaca la importancia de entornos laborales respetuosos. “Hoy me siento valorado y feliz en mi trabajo. Aprendí a respetar normas, trabajar en equipo y pedir ayuda cuando la necesito”, señala. Y agrega: “Las empresas deben entender que las personas con discapacidad somos capaces y necesitamos oportunidades para demostrarlo”.
Por su parte, Jorge Riveros, quien trabaja hace 12 años en el retail, resume el impacto de la inclusión bien implementada: “En Jumbo me integraron desde el primer día. He aprendido a ser responsable y a relacionarme bien con mis compañeros. Las empresas no deben tener miedo, porque somos capaces de hacer un buen trabajo”.
Brechas pendientes
Pese a estos avances, Nataly Huerta advierte que el camino hacia una inclusión plena sigue siendo desafiante. “La inclusión laboral de personas con discapacidad ha avanzado en Chile, sobre todo desde la Ley 21.015, pero el cumplimiento sigue siendo insuficiente. Incluso, en el último año ha disminuido el reclutamiento, lo que refleja una brecha importante entre el progreso normativo y la práctica”, afirma.

El compromiso de los estudiantes del programa es a prueba de todo.
A ello se suma un problema clave: la permanencia en el empleo. “Incorporar a una persona con discapacidad no garantiza una inclusión efectiva. El seguimiento posterior es aún débil y eso evidencia que todavía no hay una transformación cultural profunda en las organizaciones”, sostiene.
Entre las principales barreras, la académica identifica factores culturales. “La principal dificultad es la cultura de nuestra sociedad frente a la inclusión. Aún no existe una comprensión acabada de los derechos de las personas con discapacidad, y muchas veces los recursos son mínimos porque no se considera una prioridad”, advierte.
El valor de la diversidad
Para avanzar hacia una inclusión sostenible, la directora de este Programa de inclusión enfatiza la necesidad de cambios estructurales en las empresas.
Es fundamental profesionalizar la gestión inclusiva: capacitar a jefaturas, ajustar los puestos de trabajo, incorporar tecnología de apoyo y generar alianzas con instituciones expertas. No se trata solo de cumplir con la normativa, sino de construir una cultura organizacional genuinamente inclusiva.
Además, resalta el impacto positivo de la diversidad en el mundo laboral. “La evidencia muestra que los equipos diversos favorecen la innovación, la creatividad y la resolución de problemas. Las empresas inclusivas mejoran su clima laboral y aumentan el compromiso de sus colaboradores”, subraya.
A dos décadas de su creación, el Diploma en Habilidades Laborales de la UNAB no solo ha ampliado su cobertura a sedes en Santiago, Viña del Mar y Concepción, sino que también se ha transformado en un referente nacional.
El desafío ahora, coinciden expertos y egresados, es avanzar hacia una inclusión laboral sostenible, donde el acceso al empleo vaya de la mano con condiciones reales de desarrollo y permanencia. Porque más allá de cumplir una ley, la inclusión —cuando es genuina— no solo cambia vidas: también transforma organizaciones y fortalece a la sociedad en su conjunto.
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