G5 Noticias | La robótica también juega en el Mundial 2026
Carlos Toro, director de Ingeniería en Automatización y Robótica de la UNAB, sede Concepción, explicó cómo el campeonato de fútbol va de la mano con apuestas tecnológicas en beneficio de las personas.
Más allá de estadios repletos, celebraciones y millones de personas unidas por una misma pasión, el Mundial 2026 nos está mostrando algo mucho más interesante: los grandes eventos deportivos se están convirtiendo en verdaderos laboratorios tecnológicos a escala global.
La presencia de robots, sistemas inteligentes y soluciones avanzadas de movilidad
nos recuerda que la tecnología es una protagonista silenciosa de nuestra vida cotidiana.
Los efectos del Mundial 2026
Personalmente, me parece positivo que se abra el debate en torno a la incorporación de robots en espacios públicos. Por ejemplo, la noticia sobre perros robots vigilando algunas instalaciones del torneo puede parecer llamativa o incluso sacada de una película de ciencia ficción, pero refleja una realidad que ya está ocurriendo.
Organizar un evento que involucra tres países, 16 ciudades y millones de visitantes obliga a buscar nuevas herramientas para aumentar la seguridad, optimizar recursos y responder rápidamente ante situaciones complejas.
La pregunta ya no es si debemos usar estas tecnologías, sino cómo hacerlo de manera responsable.
Derribando mitos
También creo que es importante derribar un mito que suele acompañar a la robótica y es la idea de que los robots vienen a reemplazar a las personas.
En realidad, el concepto que está ganando fuerza es el de la colaboración humano-robot.
Estas tecnologías están siendo diseñadas para complementar nuestras capacidades, encargándose de tareas repetitivas, peligrosas o que requieren un monitoreo constante, mientras las personas aportan criterio, creatividad y capacidad de decisión.
Más que competir con las máquinas, estamos aprendiendo a trabajar junto a ellas.
Avances desde UNAB
Lo interesante es que este fenómeno no es exclusivo de las grandes potencias tecnológicas. Desde Chile también estamos avanzando en esta dirección y, a mi juicio, las universidades tienen un rol fundamental en este proceso.
Por ejemplo, en la carrera de Ingeniería en Automatización y Robótica de la Universidad Andrés Bello, ya estamos incorporando experiencias prácticas relacionadas con visión artificial, Internet de las Cosas (IoT), inteligencia artificial y sistemas ciberfísicos, precisamente porque entendemos que estas herramientas son habilitantes para sistemas robóticos y formarán parte esencial del lenguaje profesional de las próximas generaciones.
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