14 Mayo 2026

Felipe Olivero, estudiante UNAB, se coronó campeón panamericano de taekwondo: “No me pude contener la emoción”

El deportista y estudiante de Entrenador Deportivo de la Universidad Andrés Bello se consagró como el mejor del continente en Río de Janeiro, consolidando su paso a la categoría adulta tras una intensa preparación marcada por lesiones y exigencias académicas.

UNAB es deporte

Felipe Olivero, estudiante de la carrera de Entrenador Deportivo de la Universidad Andrés Bello, alcanzó uno de los hitos más importantes de su carrera deportiva al coronarse campeón panamericano de taekwondo en Río de Janeiro, Brasil, convirtiéndose en el mejor del continente en la categoría -68 kilos. Este logro lo posiciona como una de las principales figuras del Team Chile en el inicio del nuevo ciclo olímpico.

Olivero

El triunfo no solo representa una medalla de oro, sino también la consolidación de un proceso que el propio deportista venía construyendo desde hace años. “Para mí era uno de mis sueños, ser campeón panamericano. El año pasado había salido campeón de los Juegos Panamericanos Junior, entonces esto era un paso más, como para consolidarme en la categoría adulta”, relata.

El momento de la victoria fue tan intenso como inolvidable. “Apenas supe que había ganado y vi el marcador, no me pude contener la emoción y me tiré al suelo, fue demasiado para mí”, recuerda, evidenciando la carga emocional detrás de este logro.

El desafío de rendir dentro y fuera del tatami

Uno de los aspectos que destaca Olivero es la posibilidad de compatibilizar su desarrollo deportivo de alto nivel con su formación académica en la UNAB, algo que considera clave en su rendimiento. “La universidad ha sido un siete conmigo. Son súper comprensivos: puedo salir del país, a veces faltar a clases por competencias, pedir ayuda extra y siempre están disponibles. Son súper flexibles con los horarios, entonces para mí ha sido muy fácil en ese sentido compatibilizar ambas cosas”, explica.

El estudiante también destaca el aporte formativo de su carrera, que se vincula directamente con el deporte.

Estoy aplicando lo que aprendo. La carrera me ayuda a entender por qué entreno de cierta manera, cómo hacerlo mejor. La UNAB siempre fue mi primera opción por el deporte y por la carrera que quería estudiar.

Superar lesiones y exigencias: la otra cara del oro

El camino al título no estuvo exento de dificultades. La preparación previa al campeonato estuvo marcada por el cuidado de lesiones que exigieron un trabajo constante de recuperación.

«Mi mayor desafío fue cuidarme de las lesiones. Vengo con una de cadera bastante importante y las manos sensibles, entonces compatibilizar los entrenamientos sin fallar, pero cuidándome, fue lo más complicado. Estaba con tratamiento, recuperación y prevención todo el tiempo», asegura.

Pese a ello, Olivero logró imponerse en la final ante el brasileño Joao Victor Souza con un sólido desempeño, en un combate que se resolvió por 2-0 y tuvo un cierre ajustado.

Una red de apoyo

El deportista también destaca el rol fundamental de su entorno en este proceso, tanto a nivel personal como deportivo.

Olivero

Mi familia ha sido clave: mi papá está desde el primer momento, mi mamá me llevaba a entrenar cuando era chico, mi hermana también. Son un apoyo incondicional.

A ello suma el trabajo de sus entrenadores y compañeros. “Mi mejor amigo, Jorge Ramos, que estudia lo mismo que yo, siempre está para apañar. Y mis entrenadores, tanto de la academia como de la selección, confiaron en mí desde el primer día”.

Tras este logro, Olivero ya proyecta sus próximos desafíos, en un calendario que asoma exigente y ambicioso. “Se viene un segundo semestre fuerte, con los Juegos Suramericanos y luego el ciclo olímpico. El próximo año está Lima 2027 y, si Dios quiere, los Juegos Olímpicos”, adelanta.

Con este título panamericano, el estudiante UNAB no solo celebra un triunfo deportivo, sino que también reafirma su lugar en la élite del taekwondo continental, abriendo camino a nuevos desafíos internacionales.