28 Abril 2026

Facultad de Educación y Humanidades inaugura Año Académico 2026 con charla magistral de Horacio Walker

La actividad permitió abrir el año académico con una reflexión sobre el rol de la formación docente en un contexto de cambios sociales, culturales y tecnológicos, proyectando a la Facultad de Educación y Humanidades como un espacio clave para pensar y fortalecer la educación del futuro.

Con una reflexión centrada en los desafíos actuales de la educación chilena, la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Andrés Bello realizó este jueves 23 de abril la inauguración de su Año Académico 2026, instancia que convocó a autoridades, académicos y estudiantes en torno al rol formativo de la universidad y su impacto en el sistema educativo. 

La decana de la Facultad de Educación y Humanidades, Erika Castillo Barrientos, manifestó que en se está «trabajando en fortalecer las visiones de la educación como un ámbito multidisciplinario en el que las humanidades y el deporte permitan comprender mejor las dimensiones de los aprendizajes y los desarrollos de las personas, comunidades y las culturas».

Agregó que «de nuestros ejes, destaco la  contribución a la profesión docente inicial y continua; a la formación que piensa a las personas en sus contextos en interacción con las distintas epistemologías, valores y en búsqueda de la humanización desde el estudio, la ciencia y la experiencia».

La decana Erika Castillo Barrientos profundizó en que uno de los focos de trabajo dentro de la facultad es «preocuparnos de tener un ambiente de trabajo que apoye el desarrollo académico y las relaciones respetuosas entre estudiantes, académicos y colaboradores».

La jornada tuvo como expositor principal al Dr. Horacio Walker, académico e investigador en educación, quien ofreció una mirada desde la política pública y la formación docente, situando el debate en las transformaciones que enfrenta hoy la escuela. En su intervención, enfatizó la necesidad de preparar a los futuros profesores para contextos educativos complejos y dinámicos. «La realidad escolar se ha ido complejizando con los años. Han surgido nuevas realidades que van mucho más adelante que nuestra capacidad de formar a nuestros profesores», señaló. 

Walker subrayó que uno de los principales desafíos de la formación inicial docente es dejar atrás modelos centrados en contextos ideales. «El desafío de movernos desde el contexto ideal al contexto real es un desafío importante en la formación de profesores», afirmó, destacando fenómenos como el aumento de la diversidad en las aulas, la violencia escolar, la migración y los efectos de la pandemia como elementos que tensionan el sistema educativo. 

En esa línea, enfatizó el rol central del profesorado en los procesos de aprendizaje. «La investigación señala consistentemente que la variable principal que incide en el aprendizaje de los estudiantes en la escuela son los profesores», indicó, agregando que su labor es “irreemplazable” debido a la dimensión social, ética y profesional que implica la relación pedagógica. 

El académico también planteó la importancia de una mirada sistémica en la formación docente, considerando factores como las condiciones de trabajo, el liderazgo escolar, la cultura institucional y las políticas públicas. «El profesor es muy importante, pero necesita condiciones que también inciden en los resultados de aprendizaje», explicó, relevando la necesidad de integrar estos elementos en los programas formativos. 

Otro de los puntos abordados fue la complejidad del marco regulatorio que rige la profesión docente en Chile. Walker advirtió que la legislación educativa ha crecido de manera fragmentada, respondiendo a problemáticas emergentes, lo que representa un desafío para la formación universitaria. «El desafío es cómo nuestros futuros profesores egresan conociendo esta legislación y cómo se aplica en la escuela», sostuvo. 

Junto con ello, destacó la relevancia de los estándares de formación inicial docente como referencia para asegurar competencias profesionales. «Los estándares son el desempeño que debe demostrar una persona para que podamos decir que está habilitada para ser un buen profesor», explicó, enfatizando la necesidad de integrarlos de manera coherente en los currículos formativos. 

En el plano institucional, la actividad también relevó el rol de la Facultad de Educación y Humanidades en la formación de profesionales comprometidos con los desafíos del país. La directora general de Pregrado, Ana María Cid, destacó el carácter estratégico de esta unidad académica en el proyecto universitario. «Desde acá se van a sentar las bases de ese pensamiento y de esa reflexión», afirmó, subrayando principios como la integridad académica, la diversidad y el desarrollo del pensamiento crítico. 

La inauguración fue encabezada por autoridades universitarias y contó con la bienvenida de Mónica Frenzel, directora del Departamento de Inglés, quien valoró la instancia como un espacio de encuentro para la comunidad académica. 

En su conjunto, la actividad permitió abrir el año académico con una reflexión sobre el rol de la formación docente en un contexto de cambios sociales, culturales y tecnológicos, proyectando a la Facultad de Educación y Humanidades como un espacio clave para pensar y fortalecer la educación del futuro.