20 Agosto 2026

Ex-Ante | Opinión de Francisco Ormazábal: Recesión técnica y oportunidad

En una columna de opinión publicada por Ex-Ante, el académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Francisco Ormazábal, analiza las cifras del PIB del segundo trimestre de 2026 y argumenta que, aunque el país entró en una recesión técnica, la economía ya se estabilizó y existe una oportunidad para recuperar el crecimiento en el segundo semestre del año.

Francisco OrmazábalLa publicación de las cifras del PIB del segundo trimestre de 2026 —con una variación interanual negativa de -0,2%— confirma lo que técnicamente se denomina recesión técnica, al acumular dos trimestres consecutivos de caída. Sin embargo, es fundamental evitar lecturas apresurada. El dato clave es que, en términos trimestrales desestacionalizados, el PIB se mantuvo en 0%, lo que significa que la economía ya se estabilizó: dejó de caer, aunque todavía no muestra crecimiento. Este matiz es crucial. La variación interanual entrega el diagnóstico estructural de largo plazo, mientras que la medición desestacionalizada refleja la coyuntura inmediata.

Las proyecciones de los expertos —incluida la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central— siguen cifrando el crecimiento anual en torno al 2% (1,8%), y este objetivo no se ha diluido. Antes de conocerse el dato del crecimiento, las estimaciones ya apuntaban a esa meta, y las cifras actuales no deberían llevar a ajustar la proyección. Pero para lograrlo, se requiere que los principales motores de la economía se alineen.

  • Minería, que ha sido el principal problema del primer semestre con una contracción de -6,4%. La normalización de la producción de cobre tras las mantenciones es esencial, pues este mineral sigue siendo el corazón de las exportaciones chilenas. Además, el litio y otros metales ofrecen una oportunidad de dinamismo adicional, especialmente si se consolidan nuevas faenas y contratos internacionales.
  • Consumo interno, que mostró resiliencia en el segundo trimestre con un crecimiento de 1,2% en hogares y 1,8% en gasto público. La fortaleza del consumo en servicios como salud, educación y turismo, junto con un repunte en comercio minorista y bienes durables, puede sostener el crecimiento en el tercer trimestre. Aquí es donde las políticas públicas juegan un rol clave: el subsidio a la tasa de hipotecarios recientemente anunciado busca aliviar la carga financiera de las familias y estimular la demanda en el sector vivienda. A ello se suman medidas como el apoyo a las pymes mediante créditos con garantía estatal, el fortalecimiento de programas de empleo juvenil y el incremento de transferencias directas a sectores vulnerables, todas iniciativas que refuerzan la capacidad de gasto de los hogares y apuntalan el consumo.
  • Inversión: aunque la formación bruta de capital fijo se mantuvo en 0% en el segundo trimestre, la caída en construcción (-3,2%) refleja debilidad. Para revertir esta tendencia, es necesario que proyectos de energías renovables, infraestructura vial y compras de maquinaria y equipo se activen con fuerza. En este ámbito, las políticas de incentivos tributarios a proyectos de inversión verde y los planes de infraestructura pública anunciados por el gobierno se alinean directamente con la necesidad de dinamizar la inversión y proyectar crecimiento hacia los próximos años.
  • Exportaciones, que retrocedieron -2,1% en el segundo trimestre, afectadas por la minería y el turismo. La recuperación parcial de envíos de cobre y litio, junto con la expansión de servicios empresariales, puede compensar la debilidad del turismo receptivo. En este frente, las políticas de promoción de exportaciones no tradicionales y el impulso a la internacionalización de servicios tecnológicos buscan diversificar la oferta exportadora y reducir la dependencia de los commodities.
  • Entorno internacional: Chile depende de los precios del cobre y del litio, así como de la demanda de sus principales socios comerciales. Una mejora en la economía china y estadounidense, junto con estabilidad en los mercados energéticos, puede generar un escenario propicio para que las exportaciones chilenas se fortalezcan.

Si estas condiciones se cumplen y las políticas públicas logran reforzar los motores internos, el tercer trimestre debería mostrar crecimiento positivo y el cuarto trimestre consolidar un repunte más fuerte. Así, el perfil del año sería claro: un primer semestre débil, pero un segundo semestre expansivo que permitiría cerrar 2026 con una señal de recuperación. La meta del 2% sigue siendo alcanzable, aunque implica esfuerzo y coordinación.

No se trata de negar las dificultades, sino de reconocer que la economía ya dejó de caer y que ahora tiene la oportunidad de convertir la estabilidad en crecimiento. No hay que ser pesimistas frente a las cifras actuales; más bien, mirar con esperanza lo que viene. Chile está en condiciones de demostrar que, incluso tras un mal semestre, puede retomar la senda del crecimiento y cerrar el año con un mensaje claro de resiliencia.

Puedes revisar la publicación de Ex-Ante aquí.