07 Mayo 2026

Estudiante de Publicidad Gustavo Alarcón revela su fórmula para competir entre los mejores del mundo sin dejar la universidad

El esgrimista chileno, medallista de plata en Lima 2019 y estudiante de Publicidad en la Universidad Andrés Bello, viene de firmar una sólida actuación internacional que posicionó a Chile entre los mejores equipos del mundo en florete. Su historia combina resultados deportivos de nivel mundial, resiliencia y una formación académica que ha sido clave en su desarrollo personal y profesional.

UNAB es deporte

Representar a Chile en la esgrima internacional ya no es una excepción esporádica. En el último circuito de Copas del Mundo, el equipo nacional masculino de florete volvió a instalar al país entre los mejores del planeta, alcanzando un top 15 mundial frente a potencias históricas como Canadá e Inglaterra. Entre sus protagonistas estuvo Gustavo Alarcón, esgrimista de 27 años y estudiante de Publicidad en la Universidad Andrés Bello, quien suma una carrera marcada por hitos deportivos, pero también por una intensa formación académica.

Esgrima-Alarcon

Durante la más reciente gira internacional —que incluyó competencias en Egipto y Turquía— Alarcón tuvo desempeños dispares a nivel individual, pero sobresalió en la prueba por equipos. En Turquía, Chile logró uno de sus mejores resultados históricos al ubicarse entre los 15 mejores equipos del mundo, superando a selecciones con tradición consolidada en la disciplina. “Fue un muy buen resultado. Haberle ganado a equipos tan importantes para llegar a ese puesto demuestra que estamos creciendo como grupo”, comenta.

Semanas antes, en la Copa del Mundo de El Cairo, el esgrimista alcanzó el puesto 130 individual entre más de 200 competidores, mientras que el equipo nacional se posicionó entre los mejores 19. Resultados que confirman una progresión sostenida y que sirven como antesala para lo que será uno de los desafíos más relevantes del calendario: el Campeonato Panamericano de Esgrima, que se disputará en junio en Lima, Perú, donde Chile defenderá medallas de bronce obtenidas en 2023 y 2025.

Compatibilizar las exigencias

Más allá de las cifras y rankings, la historia de Alarcón también habla de equilibrio. Compatibilizar la exigencia del alto rendimiento deportivo con una carrera universitaria no ha sido sencillo, pero sí posible. “Requiere mucha disciplina y organización. No se trata de elegir entre deporte o estudios, sino de dar lo mejor en cada espacio”, afirma. En ese camino, destaca el rol que ha tenido la Universidad Andrés Bello, tanto desde el punto de vista académico como humano.

Esgrima-Alarcon

La flexibilidad académica, el apoyo de profesores y directivos, y el respaldo institucional han sido claves para sostener ese doble compromiso. “He sentido apoyo desde el primer año: facilidades para rendir evaluaciones, comprensión cuando estoy compitiendo afuera y, sobre todo, confianza incluso cuando los resultados deportivos no han sido los mejores”, señala.

Ese respaldo fue especialmente importante tras uno de los momentos más complejos de su carrera. Luego de ganar la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, una serie de factores —la pandemia, cambios técnicos y estructurales en la federación— interrumpieron su proyección rumbo a Tokio. El proceso posterior implicó una baja en el rendimiento y en la motivación, pero también abrió una oportunidad: profundizar su formación académica.

Durante 2024 y 2025, Alarcón concentró gran parte de su energía en la universidad, lo que derivó en uno de sus mejores períodos a nivel académico. Participó en instancias de internacionalización, realizó viajes de estudio a Nueva York y Latinoamérica, concursó en certámenes de publicidad, obtuvo buenos resultados y sumó pasantías en agencias.

Dedicarme más a la carrera dio frutos, y eso hoy me permite volver al deporte con más fuerza y claridad.

Representar a Chile y UNAB

Para el deportista, representar a Chile y a la UNAB es motivo de orgullo y responsabilidad. “Llevar la bandera chilena frente a las potencias mundiales es algo que se siente muy profundo. Demuestra que el chileno tiene garra, que viene de lejos y da pelea”, dice. A eso se suma el agradecimiento por el respaldo permanente de la universidad, desde becas hasta apoyos concretos que han facilitado su día a día como deportista de alto rendimiento.

Pensando en quienes buscan seguir un camino similar, Alarcón es claro: sí se puede.

El deporte entrega valores que sirven para la vida académica y profesional: disciplina, trabajo en equipo, resiliencia. Si en algún momento hay que bajar un cambio en lo deportivo para enfocarse en los estudios, está bien, pero sin abandonar del todo. En universidades como la UNAB existen las condiciones para compatibilizar ambos mundos.

Hoy, con una nueva temporada en marcha y importantes desafíos por delante, Gustavo Alarcón encarna una generación de deportistas que entiende que el alto rendimiento no está reñido con la formación universitaria, sino que puede fortalecerse a partir de ella.

Fotos: Gentileza de Gustavo Alarcón