26 Octubre 2026

El Mostrador | ¿Estrés o menopausia? Las señales que muchas mujeres confunden después de los 40 años

El cansancio persistente, la irritabilidad, los problemas para dormir y las dificultades de concentración pueden relacionarse con el estrés o con los cambios hormonales de la perimenopausia. Matrona y docente UNAB Concepción explica qué señales observar y cuándo consultar.

¿Cansancio persistente, irritabilidad, dificultades para dormir o problemas para concentrarse? Muchas mujeres atribuyen estas señales al estrés cotidiano, las responsabilidades laborales o la sobrecarga familiar, sin considerar que también podrían estar relacionadas con los cambios hormonales propios de la perimenopausia y la menopausia.

Ximena Egas, matrona y académica de la carrera de Obstetricia UNAB, sede Concepción, explica las principales señales que suelen confundirse, la importancia de reconocer sus diferencias y la necesidad de buscar orientación profesional para comprender los cambios que experimenta el cuerpo y cuidar la salud durante esta etapa de la vida.

“La menopausia es un evento biológico natural que marca el cese definitivo de la menstruación, diagnosticado retrospectivamente tras 12 meses consecutivos sin periodos. Si bien el hito de la menopausia ocurre en promedio entre los 48 y 51 años, todo el proceso de transición (climaterio o perimenopausia) suele comenzar varios años antes, habitualmente entre los 40 y 45 años”, dice.

Perimenopausia y menopausia

Pese a que a menudo se usan como sinónimos, son clínicamente distintas. Según explica la matrona, la perimenopausia es el periodo de transición previo que abarca los últimos años de vida reproductiva, caracterizado por fluctuaciones hormonales y ciclos irregulares.

En cambio, la menopausia, es un punto exacto en el tiempo: el día que cumple 12 meses seguidos de amenorrea, es decir, de ausencia de menstruación.

Sin embargo, hay síntomas de estos procesos que erróneamente se califican de estrés, ansiedad o agotamiento, como la fatiga persistente, los trastornos del sueño, la irritabilidad, la ansiedad y la dificultad para concentrarse.

“Como documenta la literatura científica actual, en esta etapa se produce una disminución temprana de la progesterona debido a ciclos anovulatorios. Dado que la progesterona y sus metabolitos actúan como moduladores positivos del sistema gabaérgico en el cerebro —el principal freno ansiolítico natural—, su caída genera un estado de alerta e irritabilidad idéntico al estrés”, detalla.

Síntomas asociados

Para distinguir si los problemas para dormir, la irritabilidad o la falta de concentración están relacionados con los cambios hormonales o con el estrés, la académica de la UNAB precisa que “los problemas para dormir están fuertemente vinculados a la pérdida de la acción inductora del sueño profundo de la progesterona. Si estos síntomas aparecen de forma progresiva en una mujer mayor de 40 años y se acompañan de sutiles cambios en la duración de sus ciclos menstruales, el origen es eminentemente neuroendocrino y no conductual”.

Publicado el 26 de octubre de 2026 por El Mostrador