Diario UNAB

Profesores de nuestras tres sedes nos hablaron sobre su amor por la enseñanza y la huella que esperan dejar en sus estudiantes. Todos estudiaron en la UNAB y ahora quieren retribuir lo aprendido en estas aulas.

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Los años universitarios no se olvidan, hay relaciones y experiencias que nos marcan para lo que deseamos ser como profesionales y como personas. Muchos descubren allí su vocación docente y deciden enseñar a las mismas aulas que los vieron formarse.

Por eso quisimos reconocer a quienes eligieron a la UNAB como su institución educadora y laboral, además de saber qué los hizo volver y cuál es la huella que esperan dejar en las nuevas generaciones.

Visión educadora

Compromiso, retribución, cariño, orgullo, ser un aporte y compartir experiencias, fueron los conceptos que se repitieron entre los docentes al explicar sus motivaciones. Angélica Fuentes, docente de Artes Visuales, cuenta que en la universidad conoció a mucha gente apasionada por lo que hacían. “Quise reencontrarme con esa fuerte energía creadora y compartir, desde mi experiencia, mis conocimientos”, dice.

Mientras que Patricio Ávila, de Ingeniería en Biotecnología de la sede Viña del Mar, comenta que está “profundamente comprometido con enseñar, especialmente devolviéndole la mano a la universidad que me formó”.

También hay casos de profesores que en su etapa de estudiantes realizaron ayudantías, como Elena Pérez de Contador Auditor y Sebastián Ansaldo de Turismo y Hotelería. “Volver a la universidad para dictar clases fue una forma de retribuir y ser un aporte”, enfatiza Elena. Mientras Sebastián asegura que aceptó ser docente e investigador de UNAB porque “siempre he sido de la idea que el conocimiento se comparte”.

Vocación y academia

Otra de las cosas que quisimos saber es por qué les interesó enseñar y cuáles son sus metas como educadores. Juan Domingo Campos, profesor de Ingeniería en Administración de Empresas, señala que busca “colaborar con los estudiantes, incentivarlos y transmitirles experiencias que apliquen en el desarrollo de sus actividades profesionales”.

Asimismo, Patricia Moya de Fonoaudiología se enfocó en lo que desea lograr a futuro, diciendo que espera “aportar evidencia en el área para permitir la apertura de nuevos y más campos laborales para las próximas generaciones”.

También pusieron el énfasis en sus áreas de conocimiento los profesores Benjamín Gajardo de Derecho, quien desea “brindar un ejercicio académico comprometido con la vida pública, el cual se encamine a una construcción de una comunidad de iguales”, y Marcela Locher de Veterinaria quien afirma que su objetivo es que “el estudiante salga con un concepto de bienestar animal fortalecido, estableciendo que todo paciente merece una atención amigable”.

¿Cómo quieres ser recordado?

Ante esta pregunta, los entrevistados estuvieron de acuerdo en que les gustaría que sus estudiantes los aprecien como buenos profesores que los motivaron a ser mejores. “Que tengan buenos recuerdos de su paso por la UNAB y la calidad que les brindó esta casa de estudios”, complementa Sebastián Lira de Ingeniería Ambiental.

Karen Caro de Enfermería de Viña del Mar señala que quiere ser recordada como una profesora “exigente pero cercana, preocupada por su aprendizaje significativo”. Similar es la opinión de Raúl Sánchez de Ingeniería Industrial de Concepción, quien espera que lo vean como un docente “estricto pero preocupado de cada uno de ellos, que busca motivarlos a que aprendan de la forma más práctica posible”.

Por su parte, Luis Varela, profesor de Psiquiatría, pone el sello en el legado, diciendo que quiere ser visto “como alguien a quien le apasiona su ámbito de conocimiento y que espera contagiar esa pasión por aprender”. Algo que cobra total sentido al hacer de esto un ciclo, donde las huellas de cada uno quedan marcadas en nuestros actuales estudiantes que, quizás, a futuro, volverán a ser parte de la comunidad UNAB.

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