Diario UNAB

Previo a su presentación de bienvenida a los alumnos de la sede Concepción, el músico y fundador de Taller Dejao conversó con Diario UNAB sobre su proyección a nuevos mercados tras firmar con el sello Sony.

Escrito por

Por Tania Merino Macchiavello

Un salto al vacío sin paracaídas ni cuerdas, así describe Gepe la etapa que inicia su carrera tras firmar con las filiales chilena y mexicana de Sony, en enero recién pasado y dejar atrás su histórica disquera, Quema su Cabeza.

Este 2019, el músico de 37 años pasará sus días entre Chile, México, Miami y Colombia, y planea estar en el máximo de festivales posible, entre ellos el Del Bosque, en el país azteca.  “Cuando estaba en Quema su Cabeza, no era tan fácil acceder a todos los festivales que queríamos, porque es una infraestructura más pequeña. Además, hacerlo desde Chile, que es la última estación del tren, en términos de la industria, era más difícil”, señala.

¿Qué representa la firma con esta multinacional en términos de proyección y desafíos?

Lo de Sony es una oportunidad ganada, no fue nada fortuito. Llevamos siete discos y nos ha ido como nos ha ido. Estuvimos un año negociando el contrato y lo que peleamos fue la suerte y la posibilidad de seguir sacando discos siempre. Lo entretenido de esto es que tiene una infraestructura bastante potente, es de los sellos multinacionales más importantes del mundo y fueron ellos los que vinieron a nosotros. Los mexicanos vieron en Gepe –qué fome hablar en tercera persona, dice-  desde los números, que es básicamente lo que menos me interesa, hasta el desarrollo de una identidad, en la que ya llevamos un tiempo trabajando y que les pareció interesante. Eso fue súper lindo. Por lo tanto, es otro salto al vacío, ahora sí heavy y sin cordel ni paracaídas.

 

La idea es girar más, entrar a otros mercados me imagino

Se abre la posibilidad de ir a ciertos festivales o hacer un feature interesante con equis artista, ellos (Sony) tienen un acceso más directo para hacer estas cosas que el que teníamos estando en Quema Su Cabeza. Es una porquería igual, es una cosa como bien injusta, porque uno en su inocencia cree que las cosas se deberían mover por temas creativos y artísticos, pero bueno, no es tan así.  Es un acceso a ciertas plataformas que no eran tan fáciles estando en el sello en el que estaba y viniendo del país de donde vengo. Si yo hubiese nacido en México, en Estados Unidos o en Colombia, sería muy distinto.

¿Tienes planes de irte a vivir a México?

No, por ahora, satélite, estar yendo y viniendo.

Pero no lo descartas…

No, pero igual este año hay que salir un montón, vamos a ir a grabar a Miami, Colombia, México, pero a mí me gusta estar acá como base para la cosa creativa.

Las fronteras, pareciera que, de a poco, se van desdibujando. ¿Cómo miras tú la migración?

Probablemente el arte y la música sean los que lleven la batuta en eso, a partir de las colaboraciones. Por ejemplo, cuando Frank Sinatra grabó con Jobim el 67 se dio un intercambio cultural heavy…. Creo que Latinoamérica es uno de los lugares donde la multiculturalidad en la música está más exacerbada, es más potente y más natural, de hecho, en el folclore, el charango no se toca tanto en Chile como en Perú, en Bolivia o en el norte de Argentina. El tema del Benjamín Walker en Viña era una samba argentina, pero la samba también se toca en Chile, quizás de otra manera y, por supuesto, en Uruguay. La multiculturalidad es tan natural en la música, pero son vanguardias y en términos sociales también es necesario. Somos migrantes desde el personaje que cruzó el estrecho de Bering y llegó hasta acá. Las civilizaciones son dinámicas, lo único que le pone barreras es la tontera de la frontera y lo que es mío y lo que no es tuyo, o lo que es mío es mejor que lo tuyo.

Que en estos tiempos está exacerbado por la política…

Creo que hay una estética, una cosa muy superficial que hace que esto sea atractivo para un montón de gente. La idea es combatir esto, pero no atacando al otro. Hay que derrochar humanidad, ecología, como decía Nicanor Parra, ecología en la relación sana que yo tengo con el otro.

Y cómo miras nuestra relación como chilenos con los grandes grupos migratorios, Venezuela, Haití, por ejemplo, en el aporte musical.

Hace que Chile tenga más colores.

Esta entrevista la leerán nuestros estudiantes y hemos hablado ya de la perseverancia y el trabajo a lo largo de tu carrera. ¿Puedes enviarles un mensaje a quienes inician en la educación superior?

Cuando era chico y quería hacer música siempre me dijeron que la música no existe porque no se puede vivir de eso, probablemente de nada se puede vivir si es que uno no le pone el corazón entero.

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