29 Mayo 2026

Endowment UNAB reconoce a ganadores del Fondo I+D 2025 que compartieron proyectos en salud

En un desayuno realizado en Campus Casona, académicos e investigadores de distintas facultades de la Universidad Andrés Bello (UNAB) presentaron los avances de las iniciativas apoyadas por el Fondo de Apoyo a la I+D del Endowment UNAB, instancia que relevó el impacto de la investigación aplicada, la innovación interdisciplinaria y el desarrollo de soluciones para desafíos actuales en salud.

Diagnóstico temprano mediante inteligencia artificial, herramientas moleculares para infecciones hospitalarias complejas, investigaciones sobre salud muscular infantil y proyectos con impacto territorial en comunidades rurales fueron parte de las iniciativas presentadas durante el desayuno que reunió a los equipos adjudicados por el Fondo de Apoyo a la I+D del Endowment UNAB 2025.

La actividad, realizada en Campus Casona, convocó a académicos, investigadores, representantes de empresas colaboradoras y autoridades universitarias en un espacio orientado a relevar el impacto de la investigación aplicada y el valor de la colaboración interdisciplinaria en el desarrollo de soluciones para desafíos actuales en salud.

El Endowment UNAB es un fondo patrimonial que busca promover el desarrollo académico y la investigación de excelencia en la Universidad Andrés Bello, financiando iniciativas estratégicas con impacto en la sociedad. En este contexto, en 2025 el Fondo de Apoyo a la I+D tuvo como propósito impulsar proyectos innovadores que contribuyan directamente a la práctica clínica y al bienestar de las personas.

En esta versión del concurso, doce iniciativas —provenientes de seis facultades— fueron adjudicadas, reflejando la diversidad y el potencial de la investigación desarrollada en la casa de estudio.

Ciencia con propósito y foco interdisciplinario

Durante la jornada, Carolina Torrealba, vicerrectora de Investigación y Doctorado de la UNAB, destacó el propósito que impulsa este fondo y la necesidad de promover investigación conectada con necesidades reales del país.

“Aquí no solo hay buena ciencia y buenos investigadores, sino también personas que están buscando oportunidades de hacer investigación con impacto y con propósito, saliendo de los márgenes de la academia. Eso es exactamente lo que queremos promover”, señaló.

Transformar el diagnóstico y la prevención

Uno de los proyectos destacados durante el encuentro fue el liderado por Alejandra Fernández, académica de la Facultad de Odontología de la UNAB. Su investigación busca avanzar en herramientas de diagnóstico molecular no invasivo vinculadas a salud comunitaria y trabajo territorial, fortaleciendo la colaboración con centros de salud y comunidades rurales.

“Esta oportunidad hace que las cosas sean posibles y permite que las ideas se concreten. Vamos a poder ir a la comuna de Galvarino, donde nos están esperando, junto a estudiantes de doctorado y especialidad. Finalmente, se forma una comunidad en torno al proyecto”, comentó.

Otra de las iniciativas presentadas fue la de Iván Calderón, académico de la Facultad de Ciencias de la Vida de la UNAB, quien lidera un proyecto enfocado en el desarrollo de una plataforma de detección molecular para infecciones por Clostridioides difficile, bacteria asociada a infecciones hospitalarias complejas. La investigación busca generar una herramienta diagnóstica más precisa y oportuna, permitiendo mejorar el manejo clínico y disminuir riesgos asociados a diagnósticos erróneos.

“La detección oportuna y precisa es súper relevante, porque un falso positivo puede poner en riesgo a un paciente innecesariamente. La idea es poder detectar la toxina activa y mejorar significativamente el manejo clínico”, explicó.

En paralelo, Marcelo Flores, académico de la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación, presentó una investigación orientada a estudiar la relación entre fuerza muscular y desarrollo cognitivo en niños y adolescentes, línea que busca aportar evidencia para nuevas estrategias preventivas en salud.

“Hoy tenemos adolescentes que terminan esta etapa con un desarrollo muscular deficiente, y eso se relaciona con patrones de enfermedad similares a los de personas mayores. Nuestro estudio busca entender cómo se relacionan la salud muscular y el desarrollo cognitivo”, señaló.

Vinculación con hospitales y comunidades

El encuentro también permitió conocer iniciativas desarrolladas en colaboración con instituciones de salud y organizaciones externas. Uno de los participantes fue Vicente Schuchhardt, kinesiólogo del Hospital Félix Bulnes, quien forma parte de un proyecto orientado a fortalecer el seguimiento y la rehabilitación temprana de recién nacidos prematuros, una población especialmente vulnerable a alteraciones en su desarrollo.

“El proyecto busca acompañar a estos niños desde la unidad de neonatología mediante un programa educativo estructurado para las familias y un seguimiento durante los primeros meses de vida. Queremos evitar retrasos en el desarrollo y aprovechar al máximo esta etapa de alta neuroplasticidad”, explicó.

La jornada también permitió conocer proyectos que incorporan inteligencia artificial y análisis avanzado de imágenes médicas para apoyar diagnósticos complejos. Uno de ellos es liderado por Gustavo Gatica, académico de la Facultad de Ingeniería, quien trabaja junto al Hospital del Tórax en herramientas orientadas a detectar hipertensión pulmonar en etapas tempranas mediante visión computacional.

“Estamos utilizando inteligencia artificial y procesamiento de imágenes para apoyar diagnósticos complejos en enfermedades respiratorias. Son patologías de alta mortalidad y donde hoy existe una importante falta de especialistas”, explicó.

La colaboración entre la academia y organismos externos también estuvo presente en proyectos orientados a la gestión del riesgo en infraestructura sanitaria. Cristián González, jefe del Departamento de Seguridad, Salud Ocupacional y Gestión del Riesgo de Desastres de la Corporación Municipal de Viña del Mar, destacó una investigación enfocada en comprender el impacto de amenazas naturales sobre establecimientos de salud y fortalecer los procesos de evacuación ante emergencias.

“Estamos trabajando para entender mejor cómo afectan amenazas como tsunamis, terremotos o remociones en masa a la infraestructura de salud. El objetivo es generar información que permita planificar escenarios de evacuación y apoyar la toma de decisiones para proteger a las comunidades”, señaló.

Investigación colaborativa para desafíos complejos

En tanto, Patricio Burdiles, decano de la Facultad de Medicina, relevó especialmente el valor de la interdisciplinariedad y el diálogo entre distintas áreas del conocimiento para enfrentar desafíos complejos en salud.

“Ver cómo ingenieros dialogan en temas de salud, cómo bioingenieros trabajan junto a clínicos y especialistas, permite descubrir nuevos caminos para el diagnóstico, el tratamiento y el seguimiento de enfermedades. Creo que una de las cosas más destacables es precisamente esta conversación entre distintas disciplinas”, afirmó.

Más que una instancia de reconocimiento, el encuentro permitió profundizar en proyectos que hoy articulan trabajo entre especialistas de medicina, odontología, ingeniería, biología molecular y ciencias de la salud, fortaleciendo redes de colaboración tanto al interior de la universidad como con hospitales, centros clínicos y comunidades.