El Sur | Revisar el celular sin que haya mensajes puede ser por sensación de vacío
Pablo Johnson, académico de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, explicó los motivos de la adicción a revisar notificaciones en el celular.
En una nota publicada el 1 de junio por El Sur, el académico de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, explicó a que se debe la adicción a revisar las notificaciones del celular aún cuando no ha llegado nada.
Abrir WhatsApp cada pocos minutos, desbloquear el teléfono “por si llegó algo” o sentir ansiedad cuando nadie responde se ha transformado en una conducta cotidiana para millones de personas.
Aunque muchas veces pasa desapercibido, especialistas advierten que este comportamiento refleja cambios profundos en la manera en que las personas se relacionan emocionalmente con los otros y consigo mismas.
Para Pablo Johnson, las plataformas de mensajería instantánea han modificado radicalmente la forma en que se vive la comunicación, instalando una lógica marcada por la inmediatez y la disponibilidad permanente.
“Hoy existe una expectativa constante de respuesta inmediata. La demora, la pausa o simplemente no contestar rápidamente muchas veces se vive con angustia o incluso como una señal de desinterés”, explica el experto.
Esto se traduce en personas que cada vez tienen mayor dificultad para tolerar la espera y la frustración por que «vivimos en una época hiperconectada donde pareciera que todo debe funcionar sin latencia. Eso impacta directamente en cómo las personas manejan la ansiedad, la soledad y la necesidad de sentirse presentes para otros».
Según el psicólogo, revisar constantemente el celular incluso cuando no existen mensajes puede transformarse en un intento de aliviar una sensación de vacío o incertidumbre emocional.
“El mensaje ya no solo comunica algo; muchas veces funciona como una confirmación de presencia. La necesidad de revisar el teléfono aparece como una búsqueda de comprobar que existimos en la mente de alguien más”, afirma Johnson.
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