El Sur | Península de Hualpén: entre la protección de biodiversidad y la intervención humana
En una nota publicada este 20 de marzo de 2026, Francesca Machiavello, docente de Administración en Turismo de UNAB Concepción, relevó la importancia de este espacio natural ubicado en la comuna.
Uno de los puntos que más destaca dentro del territorio de Hualpén es la península que lleva el mismo nombre de la comuna, uno de los ecosistemas más valiosos y complejos de la zona central-sur de Chile, el cual fue declarada Santuario de la Naturaleza en 1976. En sus más de 2.600 hectáreas alberga una biodiversidad única y enfrentan desafíos significativos de gestión.
Francesca Machiavello Narváez, geógrafa y académica de Administración en Ecoturismo y de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andres Bello (UNAB) sostiene que este espacio es muy
relevante dentro de la Provincia de Concepción, concentrando ecosistemas costeros, bosque nativo, humedales y acantilados, lo que la convierte en un refugio de biodiversidad dentro de un área altamente urbanizada e industrializada.
Hualpén y su rica península
Machiavello sostuvo que «en este sentido, su valor es comparable al del Parque Nacional Nonguén, otro de los pocos grandes espacios naturales protegidos ubicados en el entorno periurbano del área metropolitana. Ambos cumplen un rol clave al conservar ecosistemas nativos en una zona con fuerte presión urbana y al mismo tiempo ofrecer oportunidades de educación ambiental, recreación y contacto con la naturaleza para la población».
Sostuvo que el valor de la península no es solo ecológico, también cumple funciones clave como regulador ambiental, espacio de educación y recreación para la ciudadanía, y patrimonio natural de la Región.
«En un contexto donde gran parte del paisaje original ha sido transformado por la expansión urbana e industrial, la península representa uno de los pocos remanentes significativos de ecosistemas costeros del centro-sur de Chile«, indicó Machiavello.
Equilibrio
Es así como queda claro el gran valor natural que posee está extensión y los riesgos que tiene la intervención humana en este lugar. Consultada sobre la posibilidad de equilibrar el derecho de la ciudadanía a disfrutar del espacio público sin que eso se convierta en una amenaza para el sector, la geógrafa expresó que sí es posible, pero ese equilibrio requiere planificación, gestión y educación.
Comentó que los espacios naturales protegidos deben ser accesibles a la comunidad, porque el contacto con la naturaleza también es un derecho y fortalece el compromiso con su conservación.
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