El Rancagüino | El frio puede descompensar las enfermedades crónicas
Patricia Donoso, directora de la carrera de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, advirtió como el frio afecta a las enfermedades crónicas.
En una nota publicada el 2 de agosto por El Rancagüino, la directora de la carrera de Enfermería de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Patricia Donoso, advirtió como el frío puede afectar a las enfermedades crónicas.
Las bajas temperaturas propias del invierno no solo obligan a usar más abrigo. Para quienes viven con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o respiratorias, el frío puede transformarse en un factor que favorezca descompensaciones y aumente el riesgo de complicaciones graves.
Donoso explica que «cuando una persona se expone a bajas temperaturas, los vasos sanguíneos se contraen para evitar la pérdida de calor. Esta respuesta puede elevar transitoriamente la presión arterial y aumentar el trabajo que debe realizar el corazón».
El invierno aumenta los riesgos
El problema no es solo el frío. Durante esta época también circulan con mayor intensidad virus respiratorios como influenza, virus respiratorio sincicial (VRS) y COVID-19, infecciones que pueden agravar enfermedades preexistentes.
En las personas con diabetes, además, suelen producirse cambios de hábitos.
«Durante el invierno disminuye la actividad física, cambian las rutinas de alimentación y las infecciones respiratorias pueden elevar los niveles de glucosa, dificultando el control metabólico», explica Donoso.
En quienes padecen asma o Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), el aire frío y seco puede desencadenar crisis respiratorias antes incluso de desarrollar una infección.
Errores que aumentan el riesgo
La especialista advierte que cada invierno se repiten conductas que favorecen las descompensaciones.
Entre las más frecuentes están:
- Suspender medicamentos porque «se sienten bien».
- Automedicarse con descongestionantes o antiinflamatorios que pueden alterar la presión arterial o la glicemia.
- Postergar controles médicos debido al frío o la lluvia.
- Reducir la actividad física durante semanas.
- Descuidar la alimentación.
«La adherencia al tratamiento es precisamente lo que mantiene controlada la enfermedad. Nunca se deben suspender medicamentos sin indicación médica», enfatiza la experta.
Finalmente, para disminuir el riesgo de complicaciones, la Patricia Donoso recomienda:
- Mantener los tratamientos médicos.
- No suspender los controles de salud.
- Controlar regularmente la presión arterial o la glicemia.
- Mantener al día las vacunas contra influenza, COVID-19 y neumococo.
- Abrigarse por capas y proteger cabeza, cuello, manos y pies.
- Evitar cambios bruscos de temperatura.
- Continuar realizando actividad física en lugares protegidos.
- Mantener una alimentación saludable, reduciendo sal y azúcares.
- Hidratarse adecuadamente.
- Ventilar diariamente los espacios cerrados.
- En personas con diabetes, revisar diariamente el estado de los pies y evitar el contacto directo con fuentes de calor.
- Mantener una reserva suficiente de medicamentos para enfrentar temporales o dificultades de desplazamiento.
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