El Rancagüino | Columna de opinión: La crisis ambiental es una crisis organizacional
Nelson Lay, académico de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, analizó como se relaciona la crisis ambiental con las organizaciones.
En una columna publicada el 9 de junio por El Rancagüino, el académico de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Nelson Lay, abordó los problemas de la crisis ambiental que enfrenta el planeta.
El académico señaló que «la discusión pública del Día Mundial del Medio Ambiente se concentra en temas como el cambio climático, la contaminación, la pérdida de biodiversidad o la transición energética».
«Sin embargo, existe una dimensión menos visible que suele quedar fuera de la conversación: el papel que desempeñan las organizaciones en la generación y resolución de los problemas ambientales», añadió Lay.
El experto indicó que «la aprobación de grandes proyectos de infraestructura, la protección de especies amenazadas, los conflictos por el agua o los debates sobre regulación ambiental no son únicamente fenómenos ecológicos».
«En todos ellos intervienen empresas, organismos públicos, universidades, comunidades y organizaciones de la sociedad civil. Detrás de cada desafío ambiental existen decisiones organizacionales», explicó Lay.
Durante mucho tiempo predominó la idea de que los problemas ambientales podían explicarse principalmente por comportamientos individuales.
Según el experto, aunque las acciones individuales son valiosas, «son insuficientes para comprender fenómenos cuya escala depende de cómo se organiza la producción, el consumo y la toma de decisiones colectivas. La crisis ambiental es también una crisis organizacional».
«La búsqueda de eficiencia y productividad permitió enormes avances económicos, pero también generó una paradoja persistente: aquello que parece racional para una organización individual no siempre lo es para la sociedad en su conjunto», señaló Lay.
Una decisión eficiente para una empresa puede generar costos ambientales que terminan siendo asumidos por comunidades enteras o por generaciones futuras.
Lay explicó que «cada persona cumple adecuadamente su función y cada organización sigue sus procedimientos, pero los efectos acumulados pueden producir riesgos ambientales de gran magnitud».
«La buena noticia es que las organizaciones no son solo parte del problema; también son parte fundamental de la solución para enfrentar la crisis ambiental», comentó Lay.
El académico explicó que «la protección de la biodiversidad, la adaptación al cambio climático o la gestión sustentable del agua requieren capacidades de coordinación que solo instituciones complejas pueden ofrecer».
Finalmente, Lay sentenció que «quizás esa sea una de las principales lecciones de este Día Mundial del Medio Ambiente: la sostenibilidad depende, en gran medida, de cómo organizamos nuestra vida colectiva».
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