26 Febrero 2026

El Rancagüino | Columna de opinión: Cuando la voz también vuelve cansada

Gonzalo Gallardo, director de la carrera de fonoaudiología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, advirtió de los problemas de la voz luego de volver de vacaciones.

En una columna publicada el 26 de febrero por El Rancagüino, el director de la carrera de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Gonzalo Gallardo, abordó los posibles problemas con la voz luego de la vuelta de vacaciones.

Gonzalo Gallardo, director de Fonoaudiología UNAB, aconsejó sobre cómo integrar a las personas con dificultades de comunicación en las celebraciones. El Mostrador, 29 de diciembre de 2024.El académico señaló que «el regreso al trabajo después del verano suele asociarse al cansancio, al estrés de la rutina y a la dificultad de retomar horarios. Sin embargo, existe una consecuencia menos visible y muchas veces subestimada: los problemas de voz».

«Ronquera persistente, fatiga vocal, molestias al hablar o sensación de esfuerzo aparecen con frecuencia justo en las primeras semanas laborales, especialmente en quienes dependen de la voz como herramienta de trabajo», explicó Gallardo.

Esto ocurre porque la voz pasa de manera abrupta desde un período de uso más libre, desorganizado y sin exigencias formales, a una alta demanda vocal sostenida.

El experto indicó que «durante el verano solemos hablar con mayor intensidad, en espacios abiertos o ruidosos, sin prestar atención a la técnica vocal ni a las señales de cansancio. Al volver al trabajo, el sistema vocal no logra adaptarse de forma inmediata y comienza a “pasar la cuenta”».

No se trata de un problema repentino, sino del resultado de una acumulación progresiva de microdaños que se hacen evidentes cuando la exigencia aumenta.

«Existen además hábitos típicos del verano que afectan la voz sin que las personas lo perciban conscientemente. La deshidratación, el consumo de alcohol, el descanso insuficiente, hablar fuerte en playas, piscinas o fiestas», ejemplificó Gallardo.

Por este motivo, el académico enfatizó que «es importante aprender a reconocer las señales de alerta. Cuando la ronquera se mantiene por más de dos semanas, aparece dolor o ardor al hablar, quiebres vocales o dificultad para proyectar la voz, ya no estamos frente a un simple cansancio».

Finalmente, Gallardo recalcó que «cuidar la voz al retomar la rutina no implica medidas complejas. Mantener una hidratación adecuada durante el día, regular la intensidad al hablar, evitar carraspear, realizar pausas vocales, cuidar el descanso y realizar un breve calentamiento vocal antes de jornadas exigentes puede marcar una diferencia significativa».

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