12 Agosto 2026

El Rancagüino | Columna de opinión: Cuando la filosofía se convirtió en un problema de ingeniería

Omar Salinas, director de la carrera de Ingeniería Civil Informática Advance UNAB, analizó el vínculo entre la Inteligencia Artificial y la filosofía.

en una columna publicada el 12 de agosto por El Rancagüino, el director de la carrera de Ingeniería Civil Informática Advance de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Omar Salinas, analizó el vínculo entre la IA y la Filosofía.

Omar SalinasEl experto señaló que «Que las principales empresas de inteligencia artificial estén contratando filósofos puede parecer una excentricidad o una estrategia para reforzar sus credenciales éticas. La realidad es mucho más interesante: descubrieron un problema que la ingeniería, por sí sola, no puede resolver».

Durante décadas, programar consistía en escribir instrucciones para que un computador las ejecutara. La inteligencia artificial cambió esa lógica.

«Hoy los modelos ya no siguen un listado de reglas; aprenden un criterio para responder y lo aplican a millones de situaciones que nadie pudo anticipar. El verdadero diseño dejó de estar en el código y pasó a las reglas que determinan cómo debe responder una máquina», señaló Salinas.

El académico explica que «decirle a un sistema «no mientas» ocupa apenas una línea; demostrar que realmente no miente es mucho más difícil».

«¿Ocultar información también es mentir? ¿Debe responder cuando no tiene certeza? ¿Es preferible equivocarse o guardar silencio? Antes de programar, alguien debe definir qué significan conceptos», cuestionó Salinas.

El experto señaló que «esa tarea no pertenece a la informática, sino a la filosofía. No porque la inteligencia artificial necesite clases de Platón o Aristóteles, sino porque la ingeniería requiere definiciones precisas para construir sistemas verificables».

«Esa es la razón por la que los grandes laboratorios tecnológicos comenzaron a contratar filósofos. No para redactar códigos de conducta, sino para convertir conceptos abstractos en criterios verificables que una máquina pueda aplicar de manera consistente millones de veces», indicó Salinas.

Finalmente, el académico sentenció que «la noticia nunca fue que las empresas de inteligencia artificial contrataran filósofos. La verdadera noticia es que comprendieron que una máquina nunca responderá mejor que los principios con los que fue diseñada».

Puedes leer la columna completa en este enlace.