El País | Macarena Bonhomme: migración, vivienda y convivencia intercultural
Macarena Bonhomme afirma que "existe un sobreprecio etnorracial en el arriendo”, lo que implica que ciertos grupos terminan pagando más por viviendas de menor calidad, profundizando así las brechas de acceso a una vivienda digna.
La académica de la Universidad Andrés Bello y directora alterna del Núcleo Milenio Vivienda (NUVIV), Macarena Bonhomme, abordó el impacto de la migración en la crisis habitacional en Chile, en el diario El País, donde advierte que el problema no radica en la migración en sí, sino en las fallas estructurales del modelo de vivienda y de las políticas públicas.
En el contexto de los resultados del Censo 2024, que evidencian que la población migrante en Chile supera los 1,6 millones de personas —equivalente al 8,8% del total nacional—, la investigadora enfatiza que el aumento sostenido de la migración ha tensionado un sistema habitacional que ya presentaba déficits previos. En particular, destaca que una alta proporción de los hogares migrantes depende del mercado de arriendo, muchas veces en condiciones de precariedad, hacinamiento y escasa regulación.
Desde su investigación, Bonhomme pone especial atención en las desigualdades que se producen dentro de este mercado, señalando que existen mecanismos de discriminación que afectan especialmente a personas migrantes racializadas. En ese sentido, advierte que “existe un sobreprecio etnorracial en el arriendo”, lo que implica que ciertos grupos terminan pagando más por viviendas de menor calidad, profundizando así las brechas de acceso a una vivienda digna.
Asimismo, la académica subraya que estas dinámicas no pueden entenderse únicamente como problemas de convivencia cultural, sino como el resultado de políticas públicas que no han logrado adaptarse a una sociedad cada vez más diversa. A su juicio, “la migración no es el problema: es el espejo que revela las profundas fallas estructurales del modelo habitacional y de las políticas públicas en Chile”.
En esta línea, Bonhomme plantea la necesidad de avanzar en una regulación más efectiva del mercado de arriendo, junto con fortalecer los procesos de regularización migratoria, como herramientas clave para reducir la informalidad, evitar abusos y garantizar condiciones más equitativas de acceso a la vivienda.
Finalmente, la investigadora advierte que persistir en discursos que responsabilizan a la población migrante por la crisis habitacional no solo es injusto, sino que también impide abordar el problema de fondo. Por el contrario, sostiene que el desafío es avanzar hacia políticas que reconozcan la realidad demográfica del país y promuevan condiciones dignas de vida para todas las personas que habitan Chile, resguardando así la cohesión social en un contexto de creciente diversidad.
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