El Mostrador | Rutina del segundo semestre: 5 recomendaciones para conciliar trabajo y vida personal
En una nota publicada el 29 de agosto de 2026, Miguel Valencia-Contrera analiza este tema y entrega consejos para llevar una vida sin sobresaltos.
El retorno a la rutina del segundo semestre puede generar nuevas exigencias para quienes deben compatibilizar sus responsabilidades laborales con las personales y familiares.
La vuelta a clases de los hijos, cambios en los horarios, mayores compromisos laborales y la reorganización de los sistemas de cuidado pueden hacer más evidente la dificultad para responder simultáneamente a los distintos roles que una persona desempeña.
Esta situación forma parte de la vida laboral y puede presentarse en distintos grupos ocupacionales.
El problema surge cuando las demandas comienzan a superponerse de manera persistente, los requerimientos superan los recursos disponibles o la persona siente que no cuenta con las herramientas necesarias para responder adecuadamente.
Superposición de rutina
Miguel Valencia-Contrera, profesor-investigador del Instituto de Investigación del
Cuidado en Salud de la Universidad Andrés Bello y miembro del claustro del programa de Doctorado en Ciencia de Enfermería de la UNAB, explica que “una persona puede desempeñar simultáneamente diversos roles: trabajador, madre o padre, pareja, hijo, cuidador o estudiante. No todos estos roles requieren el mismo nivel de atención en todo momento y, cuando sus demandas se superponen, pueden generar sensación de agobio, inquietud o tensión”.
Uno de los primeros pasos para facilitar la conciliación consiste en identificar qué rol requiere mayor atención en un momento determinado.
“Durante el inicio del segundo semestre, por ejemplo, los trabajadores con hijos en edad escolar pueden enfrentar simultáneamente las exigencias del trabajo y la reorganización de horarios, traslados, actividades escolares y sistemas de cuidado”, explica Valencia.
Priorizar es clave
La prioridad no necesariamente será permanente, ya que las necesidades cambian de acuerdo con las circunstancias. Por ello, reconocer dónde se deben concentrar los recursos disponibles permite enfrentar las demandas de manera más consciente y evitar intentar responder al mismo tiempo a todas las obligaciones.
La conciliación tampoco depende exclusivamente del esfuerzo de una sola persona. Hay quienes cuentan con distintas redes de apoyo que pueden ayudar a distribuir las responsabilidades y enfrentar períodos de mayor exigencia.
“La familia, amigos, vecinos, otros padres y organizaciones comunitarias pueden entregar apoyo en el ámbito personal. En el espacio laboral, compañeros de trabajo, jefaturas y determinadas medidas organizacionales también pueden facilitar la respuesta frente a nuevas demandas. Solicitar ayuda y distribuir responsabilidades también son estrategias de conciliación. Ninguna persona tiene que responder individualmente a todas las exigencias”, plantea Valencia.
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