El Mostrador | Otitis en verano: por qué aumentan las infecciones de oído y cómo prevenirlas
Elena Cuitiño, académica de la carrera de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello, sede Santiago, explicó por qué aumentan los casos de otitis durante el verano.
En una nota publicada el 7 de enero por El Mostrador, la académica de la carrera de Fonoaudiología de la U. Andrés Bello, sede Santiago, Elena Cuitiño, explicó por qué en verano aumentan los casos de otitis.
En verano aumentan las consultas por dolor de oído, y la explicación suele ser bien concreta: más agua, más calor, más humedad, y por lo mismo un ambiente perfecto para que el conducto auditivo se irrite o se infecte. Lo más típico en esta época es la otitis externa, la famosa “del nadador”, que no afecta el tímpano al inicio, sino la piel del conducto auditivo externo.
Elena Cuitiño indica que se presentan signos bastantes reconocibles en caso de molestia auditiva. «Aparece picazón o sensación de oído “tapado”, después dolor que va aumentando y se vuelve bien típico como dolor al tocar el pabellón auricular».
«A veces se suma secreción, mal olor, y una baja de audición conductiva por inflamación y edema del conducto. En niños es muy común que lo expresen como irritabilidad, molestias al dormir o rechazo a que les toquen la oreja», expresa la docente.
Pero no todo dolor de oído en verano es otitis externa. También puede haber otitis media, sobre todo en niños, asociada a resfríos o congestión, y ahí el dolor suele ser más profundo, puede haber fiebre y malestar general.
“Si hay fiebre alta, decaimiento, dolor intenso que no cede, secreción, o baja importante de la audición, lo correcto es consultar, no automedicarse con gotas ‘que quedaron del año pasado’, ni menos con ‘remedios caseros’”, recalcó Cuitiño.
La fonoaudióloga recomienda frente a la prevención, “secar el oído después del agua, pero sin introducir objetos. Sólo toalla, inclinación de cabeza y, si es necesario, secado suave externo. Evitar cotonitos es clave, porque producen microlesiones y además empujan cerumen hacia adentro».
«Para personas con episodios repetidos, suele recomendarse el uso de tapones de baño hechos para ese fin y limitar la exposición prolongada, especialmente en piscinas con alta carga de cloro o en aguas muy contaminadas», añadió Cuitiño.
También ayuda ventilar, por ejemplo, no ponerse audífonos inmediatamente después de nadar, y en niños evitar que permanezcan largo rato con la cabeza mojada y el oído húmedo.
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