El Mostrador | Microplásticos en casa y el riesgo para las mascotas
En una columna publicada el 16 de abril de 2026, Marcelo Cuevas, director del Hospital Clínico Veterinario UNAB Concepción, explica los riesgos asociados para perros y gatos a la exposición de estos elementos.
Los microplásticos son todas aquellas partículas menores a 5 mm, estos ya no son solo un problema ambiental, están en el aire que respiramos, en el agua que bebemos y los alimentos que consumimos. Como era esperable, también en la vida cotidiana de perros y gatos.
Diversos estudios recientes han confirmado que las mascotas están expuestas a
microplásticos de forma constante, principalmente a través del polvo del hogar, el agua potable y algunos alimentos.
Incluso, se han detectado este tipo de partículas en sus tejidos, lo que demuestra que no solo están en el entorno, sino también dentro del organismo.
Microplásticos: peligros
El mayor problema es que aún no está del todo claro qué efectos tienen en su salud. Sin embargo, investigaciones en modelos animales indican que los microplásticos pueden generar inflamación, estrés oxidativo y alteraciones gastrointestinales.
Dado que comparten el mismo entorno que las personas, e inclusive, tienen conductas que aumentan su exposición como morder objetos o lamer superficies, los investigadores sugieren que los riesgos podrían ser similares a los que se describen en humanos. En ese sentido, nuestras mascotas podrían funcionar como especie centinela de lo que ocurre en el ambiente doméstico.
Pese a estas señales de alerta, la evidencia en animales de compañía aun es limitada. La mayoría de los estudios se han realizado en condiciones experimentales, por lo que existen dudas sobre los efectos reales a largo plazo.
Reducción de riesgos
La ciencia avanza y aunque no es posible eliminar completamente la exposición, pero si se pueden reducir algunos riesgos aplicando algunas medidas de forma cotidiana.
Por ejemplo, es recomendable preferir recipientes de acero inoxidable, cerámica o vidrio y realizar una limpieza frecuente de estos mismos. Evitar juguetes plásticos de baja calidad o muy deteriorados. Mantener una buena ventilación y limpieza del hogar.
Además de considerar el origen y la calidad del alimento y reducir el uso de textiles sintéticos tanto de uso humano como de uso animal.
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