25 Junio 2026

El Mostrador | Menopausia: qué comer para proteger el corazón, los huesos y reducir los síntomas

Javiera Herrera, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, enfatizó la importancia de la alimentación durante la menopausia.

En una nota publicada el 25 de junio por El Mostrador, la directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello, sede Viña del MarJaviera Herrera, explicó como alimentarse durante la menopausia.

La menopausia marca un punto de inflexión en la salud femenina. Más allá del término de la etapa reproductiva, los cambios hormonales que la acompañan inciden directamente en el metabolismo, la composición corporal y el riesgo de enfermedades crónicas.

La disminución de los estrógenos, explican especialistas, impacta en la salud vascular y en la densidad ósea, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar patologías cardiovasculares, hipertensión y osteoporosis en mujeres mayores de 50 años.

“La menopausia no es una enfermedad, pero sí una etapa que exige mayor conciencia sobre los hábitos. La nutrición cumple un rol clave en modular los riesgos asociados”, explicó Herrera.

Uno de los principales desafíos en este periodo es el cambio en la distribución de la grasa corporal, con mayor acumulación de grasa visceral, lo que se traduce en aumento de triglicéridos, disminución del colesterol HDL y mayor resistencia a la insulina.

La experta señaló que «sabemos que una dieta rica en grasas saturadas, azúcares simples, sodio y alcohol agrava estos indicadores. Por el contrario, una alimentación basada en grasas saludables, fibra y micronutrientes puede revertir gran parte de este impacto».

En ese sentido, patrones alimentarios como la dieta mediterránea o la dieta DASH han demostrado ser especialmente beneficiosos para mujeres en esta etapa, no solo por su aporte nutricional, sino también por su efecto protector a nivel cardiovascular.

Muchas mujeres no asocian que lo que comen puede influir directamente en cómo se sienten día a día.

La especialista enfatiza que existen nutrientes esenciales que deben priorizarse. El calcio y la vitamina D, por ejemplo, son fundamentales para frenar la pérdida de masa ósea y prevenir fracturas.

“Con la caída de los estrógenos, la desmineralización ósea se acelera, por lo que asegurar un consumo adecuado de calcio y vitamina D es una estrategia básica”, explica Herrera.

A ello se suman las proteínas, que ayudan a preservar la masa muscular y los ácidos grasos omega-3, conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y su contribución a la salud cardiovascular. También son relevantes el magnesio, la fibra y las vitaminas del complejo B, que inciden en la energía, el sistema nervioso y el bienestar general.

Finalmente, para Javiera Herrera, «una alimentación saludable, sostenida en el tiempo, puede marcar una diferencia significativa en la forma en que se vive esta etapa, reduciendo riesgos y favoreciendo un envejecimiento activo y saludable».

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