El Mostrador | Megaincautación de ketamina en Chile alerta por auge de drogas sintéticas y riesgos para la salud
Toxicólogo Fernando Torres, director de la Escuela de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, advirtió de los efectos del consumo de ketamina en las personas.
En una nota publicada el 14 de abril por El Mostrador, director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, Fernando Torres, abordó los efectos de la ketamina en las personas.
El toxicólogo explica que “la ketamina es un fármaco utilizado en medicina como anestésico y también en el ámbito veterinario, pero en Chile está clasificada como sustancia psicotrópica sujeta a control bajo la Ley 20.000”.
Desde el punto de vista farmacológico, detalla que esta sustancia actúa como antagonista de los receptores NMDA, lo que genera efectos disociativos, alucinógenos y sedantes. Su uso recreativo ha aumentado, especialmente en contextos nocturnos, y suele formar parte de mezclas como el denominado “tusi” o “cocaína rosada”, lo que incrementa su peligrosidad.
Efectos en la salud
En términos clínicos, el especialista advierte que los efectos pueden variar según la dosis.
Puede provocar náuseas, vómitos, sedación, alteraciones visuales y pérdida de coordinación. En dosis más altas, se observan alucinaciones intensas, confusión, desorientación, amnesia y episodios psicóticos.
En los casos más graves, agrega, existe riesgo de depresión respiratoria, alteraciones cardiovasculares e incluso muerte.
Otro de los aspectos que genera mayor preocupación es su uso como droga de sumisión. “Puede inducir pérdida de conciencia y amnesia, lo que facilita la comisión de delitos”, afirma Torres, junto con advertir que su combinación con alcohol u otras sustancias depresoras del sistema nervioso central aumenta significativamente el riesgo de complicaciones.
En el ámbito de la salud pública, el consumo reiterado de ketamina se asocia a dependencia, deterioro cognitivo y daño orgánico. “Se han descrito alteraciones urinarias severas, daño renal y trastornos psiquiátricos, especialmente en consumidores habituales”, indica.
El aumento de su disponibilidad en el mercado ilícito también eleva el riesgo de intoxicaciones agudas, particularmente en población joven, lo que comienza a tensionar los servicios de salud por consultas asociadas a estas complicaciones.
“Desde una perspectiva social, este tipo de incautaciones confirma la presencia de redes de crimen organizado que utilizan estructuras comerciales aparentemente legales para distribuir drogas a gran escala. Esto no solo representa un problema de seguridad, sino también un desafío sanitario” enfatizó el académico.
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