El Mostrador | Medicamentos para bajar de peso rápido y sus riesgos para la salud
Francisco Álvarez, académico de la carrera de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, advirtió sobre el consumo de medicamentos para bajar de peso.
En una nota publicada el 6 de enero por El Mostrador, el académico de la carrera de Química y Farmacia de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Francisco Álvarez, abordó los riesgos del consumo de medicamentos para bajar de peso.
Es tradición que, tras posibles excesos de las celebraciones de fin de año, exista una alta demanda por bajar de peso rápidamente, pensando en el verano.
Por este motivo, Álvarez advierte que «si se toman estos medicamentos sin supervisión médica, pueden provocar problemas con la presión arterial, taquicardia, arritmias, dolor en el pecho y aumentan el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular».
La salud mental también se puede alterar con ansiedad, insomnio, irritabilidad, crisis de pánico, depresión o ideas suicidas.
Además de los riesgos cardiovasculares y psiquiátricos el especialista subraya efectos a nivel gastrointestinal —náuseas, vómitos, diarrea— y desregulaciones metabólicas como la hipoglicemia.
“Dentro de otras consecuencias están eventos más complejos como pérdida de la función del riñón o convulsiones. Y es clave considerar que algunos de estos medicamentos pueden provocar dependencia”, advierte Álvarez.
Interacciones peligrosas
Una de las aristas menos visibles para el público general son las interacciones con otros medicamentos. “Con los anticonceptivos pueden disminuir su absorción, aumentando el riesgo de un embarazo no planificado, o incrementar el riesgo de trombosis. Con los antihipertensivos se pueden producir crisis hipertensivas o colapso cardiovascular. Y con antidepresivos, el riesgo es aumento de ansiedad, falta de sueño, agitación y convulsiones”, explica el académico.
Estas combinaciones no siempre son advertidas en etiquetado ni por vendedores informales, lo que eleva el riesgo de eventos adversos graves, especialmente en personas con enfermedades crónicas o polimedicadas.
Mercado informal
El auge del comercio por redes sociales y espacios no autorizados facilita la venta de productos que no cumplen estándares del Instituto de Salud Pública (ISP).
“Puede tratarse de medicamentos falsificados, o que no correspondan a lo que dicen tener. Pueden contener compuestos tóxicos, como metales pesados o sustancias prohibidas, que provocan crisis hipertensivas, malestares gastrointestinales, convulsiones, pérdida de función de riñones o hígado, entre otros”, dice Álvarez.
El especialista enfatiza que el origen, la cadena de distribución y el control de calidad son factores críticos para la seguridad del paciente. Comprar en ferias, transporte público o plataformas informales no ofrece garantías.
El académico de Química y Farmacia UNAB enumera señales que permiten sospechar de un producto fraudulento. “Que no tenga número de registro sanitario visible en el etiquetado; que prometa bajar una gran cantidad de kilos en pocos días; que se venda en redes sociales o lugares no habilitados como ferias o plazas; que no declare su composición, o esté etiquetado en otro idioma sin información en español”, explica.
Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es no comprar y denunciar al ISP o a la autoridad sanitaria correspondiente.
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