12 Mayo 2026

El Mostrador | Madres cuidadoras y salud mental: el impacto invisible de criar hijos neurodivergentes

Miriam Pardo, académica de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, abordó la situación de las madres cuidadoras de niños neurodivergentes.

En una nota publicada el 12 de mayo por El Mostrador, la académica de la carrera de Psicología de la U. Andrés Bello, sede Viña del Mar, Miriam Pardo, analizó la labor de las madres cuidadoras de niños neurodivergentes.

El cuidado de hijos con neurodivergencia implica mucho más que tareas de crianza tradicionales. Para muchas madres, se traduce en una exigencia constante que combina gestión emocional, coordinación de terapias, anticipación de crisis y adaptación permanente a contextos cambiantes.

Miriam Pardo, académica de Psicología UNAB, conversa sobre cómo y cuándo es necesario ir con un hijo a un psicólogo. Biobío Chile, 01 de diciembre de 2024.Esta realidad, sostenida en el tiempo, puede tener un impacto significativo en su salud mental.

“La madre se mantiene en un estado de alerta casi permanente, intentando anticipar situaciones de desregulación y organizar rutinas que permitan sostener el bienestar del hijo. Esa sobrecarga no solo es física, sino profundamente emocional y mental”, explica Miriam Pardo.

Este escenario suele derivar en ansiedad, irritabilidad y agotamiento psicológico. “Se trata de una adaptación ansiosa frente a múltiples exigencias simultáneas. Cuando estas se acumulan sin pausas ni redes de apoyo, aparecen frustraciones que pueden evolucionar hacia síntomas depresivos”, agrega la académica.

A ello se suma el llamado “síndrome del cuidador”, un fenómeno asociado al desgaste progresivo producto del cuidado intensivo. Según Pardo, este no solo implica atender las necesidades del hijo, sino también “gestionar terapias, enfrentar juicios sociales, defender situaciones en contextos escolares y brindar contención emocional constante, muchas veces en soledad”.

Claves para cuidar la salud mental

Frente a este escenario, la psicóloga enfatiza la importancia de tomar medidas concretas:
Reconocer señales de alerta: insomnio persistente, irritabilidad, desesperanza o pérdida de interés, requieren atención profesional.

Construir redes de apoyo: delegar tareas en la familia y generar corresponsabilidad es fundamental.

Respetar espacios personales:“Desconectarse, aunque sea por breves momentos, es clave para evitar el agotamiento crónico”, señala.

Buscar orientación profesional temprana: la psicoeducación permite disminuir la culpa y organizar mejor el cuidado.

Fomentar tiempo en familia: compartir instancias recreativas fortalece los vínculos y reduce la tensión cotidiana.

“El bienestar de la madre no puede depender únicamente de su fortaleza individual. Requiere redes, apoyo institucional y reconocimiento social”, concluye Miriam Pardo.

Visibilizar la salud mental de las madres cuidadoras se vuelve fundamental en contextos donde el cuidado intensivo suele recaer en una sola persona.

Especialistas advierten que reconocer el desgaste emocional, pedir ayuda a tiempo y fortalecer las redes de apoyo familiares, sociales e institucionales puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes sostienen diariamente el bienestar de hijos neurodivergentes.

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