El Mostrador | Enfermedades reumáticas en niños: señales que no deben confundirse con dolores de crecimiento
En una nota del 30 de marzo de 2026, Carolina Fuentes, docente de Kinesiología UNAB Concepción, explicó que cuáles son estas patologías que están afectando a la población joven de nuestro país.
Con frecuencia, las enfermedades reumáticas se asocian a edades más avanzadas, sin embargo, algunas pueden aparecer durante la infancia y la adolescencia, afectando articulaciones, músculos y otros tejidos del cuerpo.
La kinesióloga y académica de la Universidad Andrés Bello, Carolina Fuentes, explica que algunas patologías osteomusculares inflamatorias, como la
artritis idiopática juvenil (AIJ), pueden iniciarse antes de los 16 años.
En el caso de la AIJ, describe la especialista, se caracteriza por inflamación persistente de las articulaciones durante al menos seis semanas, que provoca dolor, hinchazón, rigidez y limitación del movimiento.
Ejemplos de enfermedades reumáticas
Además, las espondiloartropatías, como la espondilitis anquilosante, que compromete principalmente la columna y las articulaciones sacroilíacas pueden surgir también a temprana edad.
A esta lista se suman las conectivopatías, como el lupus eritematoso sistémico, la dermatomiositis, la esclerodermia y la enfermedad de Sjögren; y las vasculitis, que incluyen la enfermedad de Kawasaki, la arteritis de Takayasu o la púrpura de Schönlein-Henoch.
“Pueden presentarse a su vez otros trastornos reumatológicos en la población pediátrica, como síndromes autoinflamatorios o alteraciones del metabolismo óseo”, enumera la kinesióloga.
Problema relevante en salud
Las enfermedades reumatológicas en niños y adolescentes no son muy frecuentes, pero representan un problema relevante de salud.
Esto, debido a que en Chile, se estima que estas enfermedades corresponden aproximadamente al 1,4% de la morbilidad pediátrica, una cifra similar a la descrita en la literatura internacional. Entre ellas, la artritis idiopática juvenil (AIJ) es la enfermedad reumatológica infantil más común, con una incidencia en nuestro país cercana a 6,9 casos por cada 100.000 menores de 16 años.
Sin embargo, agrega Fuentes, estas cifras podrían ser mayores debido a subdiagnóstico o derivación tardía.
“A pesar de su baja frecuencia, estas enfermedades pueden afectar de manera importante la funcionalidad, la calidad de vida y, en algunos casos, incluso poner en riesgo la vida de los niños y adolescentes, por lo que el diagnóstico temprano y el seguimiento médico especializado son fundamentales”, aseguró.
Para leer la nota completa de El Mostrador pinche acá
English version